La ruptura del PSOE tiene dimensiones inimaginables y augura consecuencias imprevisibles. El enfrentamiento entre "bandos" es de tal calibre que sanchistas y críticos no se han puesto de acuerdo en nada. Unos y otros llevaban desde las 09:00 de este sábado intentando despejar una salida del atolladero.
Pero con posturas tan inmóviles que no solo no lo conseguían, sino que la brecha se agrandaba conforme avanzaban los minutos: el PSOE veía, mientras tanto, cómo se sumía en la crisis más honda de su historia.
Los socialistas ni siquiera eran capaces de empezar con el que es su máximo órgano de gobierno entre congresos. Las horas de retraso se acumulaban. Después de varios recesos, las intervenciones empezaron después de una compleja negociación que permitió constituir la Mesa del Comité Federal, presidida por la andaluza Verónica Pérez, quien suele ostentar este cargo y que el pasado jueves se declaró "la única autoridad" del partido al considerar cesado a Sánchez.
Los otros dos vocales, afines al secretario general interino, serían Rodolfo Ares y Núria Marín. El otro gran escollo que hubo que salvar desde el amanecer fue la aprobación del orden del día.
La confrontación que vive el partido se ha reflejado durante toda la mañana en la calle, donde a primera hora se han empezado a concentrar militantes exaltados que han increpado sobre todo a representantes el sector crítico. Al grito de "Pedro, Pedro, Pedro", "chusqueros", "traidores" y "golpistas" han recibido a diputados como Eduardo Madina y José María Barreda, y al presidente de Aragón, Javier Lambán, mientras que el líder del PSC, Miquel Iceta, ha sido fuertemente aclamado.