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Viernes 14 de octubre de 2016
La Razón dice que el argumentario del PP señala a la época del ex presidente.
El Mundo: “Correa admite comisiones para el PP pero evita acusar a la cúpula”. Dice que declara que los empresarios pagaban el 2% o el 3% por las obras púlbicas, afirma que él mismo entregaba el importe de lo recaudado a Bárcenas en Génova, y elude incriminar a los máximos dirigentes del PP mientras dice que se fue cuando llegó Rajoy. También sobre corrupción: “Pujol Jr. ingresó mordidas del puerto de Tarragona en Andorra. Con caricatura para el poeta de Duluth: “Bob Dylan, un Nobel para la literatura con música”.
“Que Bob Dylan gane el Nobel de Literatura parece la última victoria del populismo, que conquista el corazón más frío de la élite: la Academia Sueca”, escribe Jorge Bustos, que afirma que “sin embargo, está bien que Dylan haya ganado el Nobel”.
No ha gustado tanto la decisión a los editorialistas del diario: “Distinguirlo con el Nobel de Literatura nos parece excesivo”, afirman, recordando a Philip Roth o a Murakami, “que también podrían haber cumplido perfectamente esa intención de aproximar más el mundo de las letras al gran público”.
La Razón lanza una carga de profundidad al nombrar el apellido del ex presidente Aznar en el titular sobre la ‘Gürtel’: “El argumentario interno del PP sobre la ‘Gürtel’ apunta a la etapa de Aznar”. Dice que el discurso oficial para los cargos y dirigentes recuerda que la trama ‘dejó de trabajar para el PP en 2004’. Además, Correa declara ante el juez que con Rajoy se le “cerró el grifo”, según el diario. La foto es para Bob Dylan, aunque el diario no termina de creerse a la Academia sueca. “¿Nobel de Literatura?”, se pregunta en el titular.
En el editorial argumenta que “la vista de ‘Gürtel’ desmonta la causa general contra el PP de Rajoy”: “En el Partido Popular, como ha reconocido Francisco Correa, se produjo un antes y un después tras la llegada de Mariano Rajoy al frente de la formación, que puso fin en Madrid a cualquier tipo de relación profesional con sus empresas”, asegura.
Luis Boullosa sí se toma en serio, en estas páginas, el Nobel para Bob Dylan. Evoca sus comienzos folkies en Nueva York y escribe: “Lo que ha tejido Dylan desde aquel lejano 1962 sería una epopeya homérica, de no ser por su espíritu marginal y por la cantidad de transgresiones futuristas que contiene. De no ser porque, dinamitando las normas de su tiempo, ha inventado formas nuevas de contar y de pensar”. Afirma que “su discografía debe ser ‘leída’ como una gran novela de experiencia, como un enorme esfuerzo confesional”.
El País dice que “Correa confiesa ante el tribunal el cobro de mordidas para el PP”. Y recoge las declaraciones del cerebro de Gürtel : “Me pasaba el día en Génova. Estaba más tiempo allí que en mi despacho”. La foto es para un joven Bob Dylan pensativo ante un piano. “El Nobel premia la expresión poética de Bob Dylan”.
ABC, con foto de Correa, recoge las declaraciones del empresario: “Génova era mi casa”. Reconoce las comisiones por concesiones de “carreteras, autopistas, AVE”… También admite que pudo llevar a al PP unos ‘mil millones” en la etapa de Aznar, aunque “con Rajoy no había química”, según Correa.
Hermann Tertsch ve signos de agotamiento de la civilización en las decisiones de la Academia sueca: “El Nobel a Dylan casi tan ofensivo, en todo caso tan significativo, como el Nobel de la Paz a Juan Manuel Santos por su acuerdo con el narco terrorismo de las FARC. Ambos son prueba de la imparable quiebra de los valores que hicieron de Occidente la tierra de los hombres libres”.
Ignacio Camacho, en estas mismas páginas sí parece entender la decisión: “Tal vez el Nobel de Bob Dylan no haya que entenderlo como un reconocimiento de su calidad literaria –que la tiene y mucha- sino de su gigantesca influencia en la cultura popular del siglo XX”. Concluye que el artista estadounidense está “dotado del poder formidable de pulsar esa cuerda secreta del espíritu donde vibran los sentimientos. Eso para lo que se supone que sirve la literatura”.