Que Marcelo sonría es bueno para el Madrid. Y que lo haga en el campo es señal inequívoca de que el Madrid se divierte. El brasileño volvió a los terrenos de juego tras su lesión ocupando el lateral izquierdo en una defensa compuesta por Carvajal, Pepe y Varane ante la lesión de Ramos.
Y si bien Marcelo demostró lo mucho que se le echó de menos con sus incorporaciones al ataque, el partido estuvo capitalizado por un imperial Toni Kroos en el medio campo. El alemán se erigió en guía de la nave blanca siendo el alfa de cada jugada. A su lado, Kovacic se contagió de la exhibición de su compañero y sacó a relucir su mejor versión haciendo olvidar a Casemiro.
Zidane, en la rueda de prensa previa al partido, ya había avisado que quería que los suyos marcaran diferencias desde el mismo pitido inicial. Y del dicho, al hecho. Bastaron cuatro minutos para que en una juagada a balón parado el Madrid se adelantara en el marcador. Kroos, desde el lado izquierdo del área, mandó un balón teledirigido a la cabeza de Raphael Varane, quien desde el corazón del área cruzó la pelota hacia el segundo palo dejando a Adán haciendo la estatua.
Con todo a favor, el Real Madrid no cambió un ápice de su plan y sometió al Betis a un dominio incontestable a base de ahogar al equipo verdiblanco con intensidad y un buen trabajo coral. Las llegadas al área rival se sucedían una detrás de otra y desde todos los frentes. Incluso Cristiano falló lo infallable cuando envió alto un balón asistido por Isco a metro y medio de la línea de gol.
Poco después fue Bale el que estuvo a punto de celebrar el segundo gol, pero su remate de cabeza se encontró con Adán en primera instancia y con el poste en segunda. El dominio era total en ese primer cuarto de hora, pero las ocasiones no terminaban de cristalizar en goles.
El Betis logró algo de respiro gracias a los gambeteos de Joaquín y a una pequeña bajada en la intensidad blanca. Sin embargo, precisamente un fallo del gaditano provocó el segundo gol del Real Madrid pasada la media hora. En un intento de salir con el balón jugado en su propio campo, Joaquín perdió la pelota ante Kroos y el alemán no perdonó. Condujo el esférico hasta el interior del área y asistió a Benzema a su izquierda para que el francés firmara el 2-0 mostrando su clase con un remate medido.
Ya cuando el partido se encauzaba hacia el descanso, el Madrid terminó de sellar el triunfo. Primero en el minuto 40, cuando un rebote tras un tiro de Benzema desde la frontal le cayó a Marcelo dentro. A la media vuelta y ayudado por un control involuntario con el hombro, el brasileño puso el 3-0 en el marcador.
Poco después, ya en el minuto 45, el Madrid se marcó una clase maestra de cómo hacer un contraataque. Pepe, recuperando en su área la pelota, cedió el balón y se marcó una carrera esplendorosa para llegar al otro lado y servir de asistente a Isco, que concluyó con el 4-0 una exhibición blanca con la intervención de Kovacic, Cristiano y Benzema. Si Zidane quería intensidad, aquí la tenía.
Para la segunda parte, ya con el Madrid saciado con el resultado, el Betis demostró que los visto en la primera no fue producto de su mal juego sino del buen hacer de su rival. Así, en los primeros diez minutos de la reanudación el conjunto sevillano se fue imponiendo a los blancos, con tres llegadas peligrosas que culminaron con el gol de Cejudo en el minuto 55 cerrando una buena jugada del Betis tras recuperar la pelota después de un mal pase de Pepe.
Con el tanto, el Betis siguió imponiéndose a los blancos sobre el campo, pero el Madrid demostró su gran estado de forma en un ataque esporádico. En el minuto 61, un centro fallido de Cristiano a Benzema desde la izquierda lo recogió Isco al otro lado, que con una calma inusitada, como si el tiempo no corriera a su lado, levantó la cabeza, vio la portería y dijo: “ahí”. Con un tiro sutil, mandó la pelota a la escuadra.
Con la alegría bética abortada por el gol, el Madrid recuperó el control del partido, aprovechando Zidane la coyuntura dando entrada a Lucas Vázquez por Kovacic. Siguió discurriendo el tiempo y llegó el momento de pensar en las rotaciones. Primero Morata por Benzema, que una vez en el campo, a la media vuelta, encontró el pase a Cristiano para que el portugués se lanzara en línea recta hacia la portería de Adán en busca de su ansiado tanto.
Con el 1-6, fue el turno de relevar a Bale por Asensio. A lo largo de los últimos diez minutos, el mismo público que cantaba “Poyet vete ya” fue abandonando el Benito Villamarín. En cuanto a la Liga, los candidatos al liderato mostraron a base de goles sus argumentos para ocupar tal honor. El Sevilla con tres, el Barcelona con cuatro, el Real Madrid con seis y el Atlético con siete. De momento, son los rojiblancos los que se ponen líderes acompañados por sus vecinos de Chamartín.