Jueves 20 de octubre de 2016
Como era de esperar, las revelaciones de Francisco Correa en la vista pública del caso Gürtel están generando muchísima expectación. Y han conseguido descoloca a quienes esperaban que dinamitase la línea de flotación del PP. Antes al contrario, Correa ha llegado a reconocer que la llegada de Rajoy a Génova supuso el final de sus manejos.
Correa ha aportado todo tipo de detalles, llegando a dar una “clase magistral” de cómo llevar a cabo prácticas corruptas, al tiempo que retrataba una época realmente ominosa para la dignidad política. Quien peor parado ha salido es Luis Bárcenas, supuesta -siempre según Correa- pieza maestra de todo el engranaje.
La credibilidad de la declaración de Correa tiene la credibilidad que tiene: se trata de alguien cuya estrategia de defensa pasa por evitar una condena que puede suponer muchos años de cárcel. Sin embargo, ha ido aportando datos hasta la fecha desconocidos. Y a diferencia de Bárcenas, ni ha cambiado su declaración en innumerables ocasiones ni ha negociado con “papeles incriminatorios”. Conviene insistir en ello: su credibilidad puede ser cuestionable, pero es sin duda mayor que la de Bárcenas.
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