Domingo 06 de noviembre de 2016
Es una magnífica noticia la detención en el País Vasco francés de Mikel Irastorza en una brillante operación de la Policía del país vecino en estrecha colaboración con la Guardia Civil. Una colaboración que ha sido decisiva, y esta nueva actuación lo vuelve a corroborar, en la batalla contra la banda terrorista ETA. Mikel Irastorza es el último máximo responsable de la organización criminal que sustituyó en la cúpula etarra a David Pla e Iratxe Sorzabal, detenidos el pasado año. De esta forma, ETA queda descabezada, pues Irastorza asumió desde 2015 el control total de la banda. Un Irastorza que años antes fue el representante en ETA del denominado Foro de Debate Nacional, que agrupaba a la izquierda abertzale con el objetivo de aglutinarla para articular un proceso unilateral hacia la independencia.
No debemos olvidar que, aunque ETA anunció el cese definitivo de la acción armada y desde ese momento no ha cometido atentados, se resiste a la entrega de las armas y a su disolución. Y, si bien prácticamente cuenta con escasísimos efectivos, no hay que bajar la guardia, ni mucho menos antes de que se escenifique la victoria del Estado de Derecho frente al terrorismo. Y tampoco hay que olvidar que Arnaldo Otegui señaló la existencia de un sector abertzale partidario de la vuelta a las armas de ETA, por más que esta declaración del líder de Sortu tuviera mucho de intento de amenazante chantaje al confirmarse que no podía presentarse a lendakari por estar inhabilitado.
Precisamente Otegui ha criticado la detención de Irastorza, arremetiendo contra el Gobierno que, según él, sigue la “lógica de la guerra”, y no la de “la paz”. El hecho es que ETA ha perdido su guerra –que es como los nacionalistas violentos planteaban “el conflicto”- y el Estado democrático la ha ganado: ahora, sigue faltando la escenificación de esa victoria de la democracia. En todo caso, la palabra de Otegui suena a sarcasmo, empleada por quien apoyó y participó en la violencia etarra y todavía no ha dado muestra del menor arrepentimiento. Igualmente sarcástico resulta que Pablo Iglesias denomine a Otegui “hombre de paz”. Irastorza es miembro de una banda terrorista y con su detención se ha cumplido la ley. ETA no se ha disuelto, y todavía hay que esclarecer muchos crímenes cometidos por la banda y continuar con la lucha frente a ella.