El mapa de Estados Unidos se ha vuelto, esta vez más que en otras ocasiones, del rojo republicano que en estas elecciones defendía Donald Trump. El magnate ha coloreado de conservadurismo el país de norte a sur, en las zonas rurales y en las más pobladas, para hacerse con una victoria histórica.
Por su parte, el azul demócrata sólo ha logrado triunfar en sendas costas, este y oeste, nichos tradicionales que ha logrado mantener a duras penas, ya que otros, como Virginia o Florida han caído del bando contrario.