Editorial

Pablo Iglesias y el populismo

Jueves 10 de noviembre de 2016

Albert Rivera creaba ayer una agria polémica con Pablo Iglesias al compararle con Donald Trump. La afirmación de que “en Podemos estarán contentos porque todos los populismos, de extrema izquierda o extrema derecha, defienden lo mismo” era contestada con insultos por el propio Iglesias, que tildaba a Rivera de “sinvergüenza”, “ignorante” y “mascota de Rajoy”.

Hay dos consideraciones relacionadas entre sí: el indudable carácter populista -aunque en las antípodas ideológicas- de Trump e Iglesias, y la incapacidad de ambos a la hora de contrastar argumentos sin recurrir a la demagogia o a la descalificación. Podrá gustar más o menos, pero el proyecto de Donald Trump existe y tiene aristas preocupante. Va más allá de meros juegos florares o de retóricas aparatosas e insultantes.

El de Podemos, en cambio, está aún por descubrirse, aunque también haya apuntado maneras muy poco tranquilizadoras (subida de impuestos masiva e intervencionismo y controles asfixiantes, al servicio de una voracidad de poder inquietante). Su modo de hacer política es netamente virtual: mucho agit prop en redes sociales, mucha presencia en tertulias y un discurso tan incendiario como lo pueda ser el de Donald Trump en Estados Unidos o Marine Le Pen en Francia. Con la diferencia de que éstos dos últimos sí tienen algo sólido detrás, mientras que lo que tiene Podemos no va más allá de un pobre sustrato totalitario.