Editorial

Atentados de París, un año después

Lunes 14 de noviembre de 2016

Este pasado fin de semana, toda Francia conmemoraba los salvajes atentados yihadistas de París cometidos hace un año. Antes del partido de la selección francesa en el estadio Saint Denis se guardaba un emotivo minuto de silencio, y la sala Bataclan reabría sus puertas con un concierto de Sting. Hay que decir que ambos recintos estuvieron llenos -las entradas para el concierto en Bataclan se agotaron en apenas media hora-, señal inequívoca de que los parisinos quieren seguir haciendo su vida, ganando así una importante batalla al terrorismo.

El pasado año por estas fechas, François Hollande era tajante: “los atentados de París son un acto de guerra del Estado Islámico -IS-“. El país cerró las fronteras, y desde el Elíseo se pidió a la población que no saliera de sus casas a no ser que resultase imprescindible. Nunca hasta la fecha Francia había tenido consciencia de un nivel de amenaza semejante al que se vivió el pasado año, hasta el punto de que desde el Elíseo se llegó a solicitar -con el “respaldo unánime” de los 28- activar la cláusula comunitaria para la defensa colectiva, que habla de la solidaridad de los Estados miembros en materia de defensa cuando alguno de ellos sufre un ataque armado.

Francia y Bélgica han sido las más golpeadas últimamente, aunque la amenaza es extensiva a todo el territorio de la Unión. Se han extremado las medidas de seguridad -pese a las carencias evidentes de Bélgica por su modelo de estado-, y ello ha permitido abortar más de un atentado igual o peor. Sin embargo, la amenaza persiste. Y el recuerdo de lo que sucedió en París tiene que servir para concienciar a todos los gobiernos europeos que, a día de hoy, el terrorismo yihadista es quizá la mayor amenaza para la convivencia en el seno de la UE.