Casi un tercio de los ciudadanos de dichas regiones opinan que sus funcionarios públicos y legisladores son sumamente corruptos; además, la mayoría afirma que sus gobiernos no hacen lo suficiente para acabar con la corrupción.
En España, dos de cada tres personas están preocupadas por la corrupción, mientras que un 80% de los encuestados piensan que la actuación del Ejecutivo es "mala o muy mala" frente a ella.
“En lo que respecta a España, este informe viene a poner de manifiesto una vez más el importante problema que supone la corrupción para los ciudadanos y la desconfianza que tiene la sociedad respecto a la clase política, sus gobernantes y sus representantes parlamentarios”, según Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional España.
Hay más datos negativos: el 28% de los españoles perciben un aumento de la corrupción en los últimos 12 meses, mientras que un 37% piensan que todo sigue igual. De hecho, los ciudadanos de España, Ucrania, Moldavia y Bosnia-Herzegovina son particularmente críticos con la regeneración política que llevan a cabo sus gobiernos. El 86% (80% en España) opina negativamente acerca de esta cuestión.
En nuestro país, un 3% de los usuarios admiten haber pagado alguna vez un soborno por utilizar al menos uno de los ocho servicios públicos indicados en la encuesta. Entre quienes han tenido contacto en carretera con la policía, un 2% admite haber pagado algún soborno. Idéntico porcentaje se refleja en los que han recibido educación pública.
Sobre cuál es la principal razón por la que muchos ciudadanos no denuncian la corrupción cuando se produce, un 35% de los españoles encuestados piensan que se trata del miedo a las posibles consecuencias negativas ante dicha denuncia.
Además, un 19% acepta la corrupción como algo normal. La otra causa más respondida (12%) es que quien no denuncia es porque está implicado.
Ante las posibles soluciones, casi la mitad de los encuestados españoles (48%) está de acuerdo con que los ciudadanos pueden cambiar la situación en la lucha contra la corrupción. Algo menor (45%) es el porcentaje de quienes aceptan que en nuestra sociedad los testigos de corrupción lo denuncien.
Un 48% se define como muy de acuerdo con: “Si yo fuese testigo de un acto de corrupción, me sentiría personalmente obligado a denunciarlo”. Es más, un 46% estaría dispuesto de estar durante todo un día en un juzgado si hiciese falta para denunciarlo.
La encuesta, definida como "radiografía de la corrupción", se ha llevado a cabo en 42 países de Europa y Asia Central entre noviembre de 2015 y julio de 2016; en España, tuvo lugar entre diciembre del año pasado y enero de este a más de 60.000 personas.
Entre las conclusiones del informe de Transparencia Internacional, que confronta las diferencias entre países, se destaca que, aunque España tiene una tasa muy baja de sobornos, dos de cada tres ciudadanos piensa que la corrupción es uno de los más graves problemas que debe afrontar su gobierno.