Científicos del Instituto de Geofísica (IGf), de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), descubrieron que en el interior de la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá, existe una segunda subestructura, es decir, otra pirámide más. En los años 30 se encontró una primera subestructura dentro de la pirámide. Ahora, con una tomografía eléctrica tridimensional, los universitarios hallaron una más, dentro de la primera.
El descubrimiento fue confirmado con la tomografía, que permite “mirar” en el interior de la estructura, una tecnología, no invasiva y única en el mundo. En esta segunda y última fase del trabajo de campo (2015-2016) se “reconstruyó” e “iluminó” el interior de la pirámide, se verificaron sus etapas constructivas y se precisó qué ocurre con su estructura, según informaron los responsables de la investigación en rueda de prensa.
La metodología, el tipo de estudio que se realizó con electrodos planos para escrutar al interior de un edificio o ver el subsuelo de un inmueble, es totalmente nueva dentro de la geofísica, no sólo en México, sino a nivel mundial, remarcó René Chávez Segura, del IGf. En una primera etapa, recordó el científico, se descubrió que la misma pirámide maya está construida sobre una oquedad: un cuerpo de agua o cenote. Después, se planteó el interés, por parte de los arqueólogos, de saber si dentro de la pirámide, también conocida como El Castillo, existían más estructuras. De ese modo, con la técnica no invasiva, que no daña el patrimonio histórico, se iluminó el interior.
Se hizo una tomografía eléctrica, que consiste en colocar detectores alrededor de los diferentes cuerpos de la pirámide -10 en total, tomando en cuenta la base- y enviar corriente eléctrica al subsuelo mediante una serie de electrodos, que también permiten medir de manera simultánea la diferencia de potencial y, finalmente, la resistividad del subsuelo. Gracias a eso, explicó el también científico del IGf Gerardo Cifuentes Nava, se detectó una subestructura por debajo de la primera; se observa una rampa, seguramente una escalinata, y la probable existencia de un adoratorio. La altura de esta estructura más antigua es de alrededor de 10 metros, más el mencionado adoratorio, y de la encontrada en los años 30, es de 20 metros.