Nacional

XVI Congreso del PP: Rajoy impone la renovación

Ha cosechado una abstención histórica

Domingo 22 de junio de 2008
Este Congreso, en lugar de limar asperezas, ha marcado las diferencias entre el equipo saliente y el que va a acompañar a Mariano Rajoy en los próximos años. Ángel Acebes, Jaime Mayor Oreja, Ignacio Astarloa y el propio José María Aznar representan la herencia política del ex presidente del Gobierno. Frente a ellos, sin dejar de mostrar su gratitud, Mariano Rajoy ha querido remarcar que él ha sido elegido presidente por los militantes, que su partido es independiente, y que está dispuesto a pilotar una nueva estrategia para llegar a La Moncloa.

Ruptura
Pero ese cambio no es compartido por todos, por lo que la ruptura del partido es evidente. Las constantes llamadas a la unidad, a la integración y a la adhesión al líder no han sido suficientes. Esperanza Aguirre, al conocer los nombres del nuevo equipo, mostraba su disgusto ante los periodistas diciendo que "ser integrador con los del botafumeiro es muy fácil", pero que no se ha tenido esa actitud con los críticos.

María San Gil anunciaba poco antes del Congreso del PP que no acudiría a Valencia. Su decisión no era ya una sorpresa, dado que después de haber mostrado públicamente sus dudas respecto del liderazgo de Mariano Rajoy, dimitió como presidenta del PP vasco en un gesto de distancia respecto de la nueva estrategia del presidente del partido para llegar al Gobierno de España.

Viejo y nuevo centrismo
Tanto Mariano Rajoy como sus principales aliados se han esforzado en explicar en qué consiste esa estrategia. El más elocuente ha sido el propio líder, que en su discurso del sábado, pronunciado horas después de las duras críticas de José María Aznar, explicaba que, en contra de las acusaciones de los críticos, él no plantea un cambio de rumbo, sino un mejor gobierno de la nave popular: “Estábamos en la buena senda. Y en ella debemos continuar. Eso es lo que han apoyado 10 millones de españoles. Vamos a hacer las mismas cosas, pero vamos a hacerlas mejor”.

Y en ese mejor hacer las cosas se incluye la apuesta por el centro político, que según la definición de Mariano Rajoy y de María Dolores de Cospedal, nueva secretaria general del partido, más que en las ideas está en la actitud, en el talante de entendimiento con otros partidos y con los votantes. Ángel Acebes, ese mismo sábado, había situado al centro en las ideas: “No hay nada más de centro que la defensa de la Constitución. No hay nada más moderno que defender las libertades”. José María Aznar, en una de sus grandes críticas a Mariano Rajoy, le advirtió de que “nunca he comprendido esa idea del centro como el final imposible de un viaje interminable. Nunca. A nosotros nadie nos tiene que enseñar el camino del centro. No vamos al centro; estamos en el centro desde hace muchos años”.

Pactos con el nacionalismo
Rajoy defendió el sábado la necesidad de pactar con los nacionalistas en asuntos que no tocaran la cuestión nacional, como por ejemplo la gestión económica. Aznar, en el que fue probablemente la crítica más directa a la nueva estrategia del partido, le había dicho en su discurso que los pactos no se pueden hacer desde la oposición, y recuerda cuál fue su experiencia: “Primero ganamos las elecciones, y luego llegamos a diálogos y acuerdos. Por ese orden. Que a nadie se le olvide. Por ese orden”. Rajoy defendió su posición diciendo que era “de sentido común”, pero Aznar no quiso escucharle en directo, ya que se había ido.

"Apoyo responsable" y otros desplantes
No fue el único desplante a Mariano Rajoy. Aznar dijo que le otorgaba su "apoyo responsable", él que sabe perfectamente que al adjetivar su apoyo, lo degradaba. Horas antes interrumpía el curso del congreso con su entrada. El ex presidente, que es muy cuidadoso con los gestos, dio dos besos a Esperanza Aguirre y un efusivo abrazo a Ángel Acebes. Entró en la tribuna pasando dos veces por delante de Manuel Fraga, a quien ignoró. Y le lanzó la mano a Rajoy sin ni siquiera mirarle. Jaime Mayor Oreja elogió en su discurso a los tres grandes líderes del centro derecha español: Manuel Fraga, Adolfo Suárez y José María Aznar. En un congreso dedicado a la figura de Mariano Rajoy, Mayor Oreja no le mencionó ni siquiera como candidato a convertirse en uno de los grandes.

Jaime Mayor Oreja, en otro de los discursos críticos del Congreso, también se refirió de forma velada, pero muy clara, a los eventuales pactos con los nacionalistas, al decir que “no hay que tener miedo a la soledad, en determinados circunstancias y en determinadas comunidades, porque es mejor estar solo que mal acompañado”.

El papel de las ideas
Rajoy ha dejado claro que él no renuncia a las ideas del PP. Pero sabe, como saben sus críticos, que para llegar a los acuerdos que ha anunciado con otros partidos en ocasiones, y en ciertos aspectos, tendrá que renunciar al menos a parte de ellas. Rajoy considera esencial, para ganar nuevos votantes, una mejor comunicación con el electorado, de modo que los españoles sepan que el suyo es un partido abierto y democrático. “No quiero que nadie vote al PSOE con tal de que no salga elegido el PP”, dijo el sábado.

Sin ser necesariamente incompatible con esa insistencia del presidente popular en llegar mejor a los españoles, Ángel Acebes había advertido a sus compañeros de que “En contra de lo que piensan algunos, menos PP no es igual a más votos. Cuando los socialistas nos instan a dejar de ser como somos, no lo hacen para echarnos una mano. Tampoco por un interés por España”. Mayor Oreja advertiría más tarde de que el PP jamás podrá vencer a Zapatero en el territorio de la “izquierda light”.

Los críticos quedan fuera
Las voces más críticas quedan fuera de la dirección del Partido Popular, con la excepción de Jaime Mayor Oreja, que sigue siendo el portavoz popular en el Parlamento Europeo, y de Esperanza Aguirre, que como presidenta autonómica entra por derecho propio en la Ejecutiva. Los que menos han hablado desde las elecciones generales, Eduardo Zaplana, Ángel Acebes e Ignacio Astarloa, ya no están en la dirección del partido. Este último decidió abandonar en pleno Congreso pese a que Rajoy le había dejado claro que quería contar con él.




Dos corrientes, un líder




Por todo ello, este Congreso ha contado con dos posturas pero un único candidato, Mariano Rajoy, que ha sido reelegido con el 84,24 por ciento de los votos en el que es el resultado menos amplio de la historia del Partido Popular. Puesto que este no ha sido el congreso de confirmación de Rajoy como líder de un partido unido, los críticos repiten las mismas palabras: “se ha cerrado en falso”. Los partidarios, sin embargo, ven el resultado como la oportunidad de “ponerse a trabajar” al lado de Mariano Rajoy.

A partir de este lunes llega el momento de mirar más allá. El Partido Popular se enfrenta a tres elecciones importantes, todas lo son: las elecciones vascas, las gallegas y las europeas. En ninguna, salvo acaso las gallegas, se espera un buen resultado para los populares. Si se confirmasen las malas perspectivas, no se puede descartar la celebración de un congreso extraordinario en el que Mariano Rajoy tuviese que enfrentarse a un rival. Tendríamos dos corrientes y dos líderes en pugna. Nadie hablará, entonces, de un “congreso a la búlgara”.

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