Opinión

México y la traición de Castro

WELTPOLITIK

Carlos Ramírez | Miércoles 30 de noviembre de 2016

Vestido siempre con el uniforme de héroe, al final de los hechos Fidel Castro fue siempre un político pragmático: utilizó a su conveniencia la aureola, el poder y el puño. Uno a uno se fue deshaciendo de los comandantes que pudieran disputarle el liderazgo de la revolución y lo mismo hizo con sus aliados extranjeros.

México fue un caso especial: siempre apoyó a Castro y a la revolución, pero a la hora de las definiciones el comandante decidió en función de los intereses del poder. En 1962 México se negó a romper relaciones diplomáticas con La Habana, a pesar de la orden estricta de Washington a la OEA, pero Castro apoyó a los grupos guerrilleros mexicanos que se levantaron contra el sistema priísta.

La historia no pasa en México la prueba del ácido del poder. Luego de muchos desencuentros, México le pagó a Fidel con la misma moneda: en los hechos, México contribuyó desde 1956 a encumbrar el liderazgo de Fidel Castro como guerrillero y como jefe de un país comunista a noventa millas de los EE.UU. y México lo bajó en el 2002 del podio cuando Cuba ya no era la sombra de lo que fue.

La historia de las relaciones de México con Castro y de Castro con Cuba es larga:

1.- En 1956 la Federal de Seguridad arrestó a Fidel, pero fue liberado intencionadamente por el jefe policíaco Fernando Gutiérrez Barrios por sus simpatías con la causa; así, Fidel pudo salir a Cuba en el Granma.

2.- En julio de 1959 el general Lázaro Cárdenas fue invitado especial en el mitin del 26 de julio, con los guerrilleros ya en el poder. Le agradecieron el apoyo del ex presidente mexicano a la guerrilla.

3.- En 1961, cuando ocurrió la invasión contrarrevolucionaria en Bahía de Cochinos, el general Cárdenas anunció que iría a combatir pero fue impedido por el presidente López Mateos.

4.- En 1962, en Punta del Este, Uruguay, México se negó a acatar la orden de los EE.UU. a la OEA para romper relaciones diplomáticas con Cuba.

5.- En 1962 estalló una crisis política en México por la ofensiva de la iglesia católica contra Cuba: “cristianismo sí, comunismo no”.

6.- En 1968 Castro burocratizó la revolución cubana. A pesar del apoyo de la izquierda mexicana, Fidel guardó silencio sobre la represión gubernamental mexicana.

7.- En 1979 México se alió a Cuba para facilitar el ascenso al poder de la revolución nicaragüense de los sandinistas.

8.- México se apoyó en Cuba para una diplomacia de apoyo revolucionario a Centroamérica de 1981 a 1987.

9.- En 1988, Fidel volvió a traicionar a la izquierda mexicana. En diciembre arribó a México para legitimar la toma de posesión de Carlos Salinas de Gortari, quien le había arrebatado la victoria a Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del general Cárdenas. El operador de la visita de Castro fue Raúl Salinas de Gortari. Ahí la izquierda mexicana se olvidó de Fidel.

10.- Cuba fue visto desde entonces como posibilidad de negocios, no como una nación con simbolismos históricos.

11.- En 1998 Fidel rompió con México; en un discurso oficial dijo que en México los niños reconocían más a Mickey Mouse que al cura Hidalgo; Zedillo presionó a Cuba para obligar a Fidel, el legendario revolucionario cubano que había humillado al imperio estadunidense, a disculparse. Ahí se vio a un Fidel sin aureola revolucionaria.

12.- En el 2002, de nuevo México abolló la corona de laurel del histórico revolucionario. Fox y su canciller Jorge Castañeda le pidieron a Fidel que no estuviera en México más tiempo del necesario en la Cumbre de las Américas para no incomodar a George Bush; “comes y te vas”, le dijeron, Y humillado, el gran líder de la revolución cubana tuvo que irse.

El problema con los ídolos de la historia es que sustituyen, en el modelo de Carlyle, el heroísmo por la democracia; por eso Cuba tuvo que aceptar la dictadura de Cuba y no exigirle a Fidel que cumpliera con el compromiso democrático que había asumido en su histórico discurso de “la historia me absolverá”. Construir una democracia formal, occidental.

El final histórico se Castro ocurrió hace mucho tiempo: en noviembre de 1989, cuando la historia paradójicamente derrumbó el muro de Berlín. Y en 1989 Fidel decidió jugársela con el PRI y con Carlos Salinas de Gortari. Desde entonces, el comandante perdió su aureola de héroe para ponerse el uniforme del pragmatismo del poder.

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh