Editorial

Los impuestos de Cristiano Ronaldo

Sábado 03 de diciembre de 2016

Justo un día antes del “clásico” Barça-Real Madrid -se estima que lo verán más de 500 millones de personas-, el diario El Mundo publicaba ayer que Cristiano Ronaldo habría defraudado al fisco 150 millones de euros. Por más que el rotativo se empeñe en explicar que la coincidencia con el partido es puramente casual, la elección de la fecha resulta llamativa. Pero más allá de otro tipo de consideraciones, la acusación es muy grave.

De probarse, Cristiano Ronaldo tendría que comparecer ante la justicia, por cuanto estaríamos -siempre presuntamente- ante la comisión de un hecho delictivo que puede traer aparejada pena de cárcel. Leo Messi, Javier Mascherano o Neymar, jugadores del Barça, ya han tenido que rendir cuentas por el mismo motivo -Mascherano, de hecho, fue condenado a un año de cárcel, que eludió por carecer de antecedentes penales-. Este particular, lejos de resultar un atenuante, agrava aun más la cuestión de hasta qué punto algunos deportistas de élite cumplen como es debido con sus obligaciones fiscales.

Cristiano y Messi son auténticos ídolos de masas. Se espera de ellos una ejemplaridad de comportamiento acorde con la expectación y el reconocimiento que se les dispensa. Son dos de los deportistas mejor pagados del planeta, y bien es verdad que cobran conforme a lo que generan, pero ello no les exime de tributar como es debido. No se espera de ellos que sean asesores fiscales, aunque sí un mínimo de conocimiento del estado de su economía y de si la gente que gestiona sus patrimonios lo hace al margen de la ley.