El PSOE empieza a hacer política, o sea, negocia los Presupuestos Generales del Estado con el Gobierno. En principio, creo que es una noticia magnífica. Es un gran ensayo para la Gran Coalición. Sale ganando el PSOE, el PP y, por supuesto, España. Es algo que vengo manteniendo desde el 21 de diciembre de 2015. Yo he sido de los que ha pedido, desde aquellas elecciones fallidas de hace casi un año, un gobierno de Gran Coalición, incluido Ciudadanos, para salir del atolladero electoral, político y económico. Además, estoy convencido de que es la única manera de plantarle cara al inexistente “derecho de decisión” que defienden los secesionistas y Podemos. Creo que nos hubiéramos ahorrado otras elecciones y, sobre todo, el bochorno por el que ha tenido que pasar la crisis del PSOE, si no hubieran existido comportamientos tan sectarios por parte del PSOE y del PP. En fin, nunca es tarde si la dicha llega.
Pero no quiero hablar de lo pasado, sino de las reacciones agresivas de algunos columnistas y de otros tantos políticos ante el inicio de las negociaciones entre el PP y el PSOE. Porque la política es siempre una actividad difícil y compleja, me cuesta entender a quienes critican, dicho llanamente, por criticar la nueva fase política que se inicia. O sea critican que haya política. Incomprensible. No entiendo por qué se critica el nuevo ensayo político antes de que se ponga en camino. No puedo dejar de expresar mi extrañeza ante gente que, hasta hace poco, pedían entendimiento entre los dos grandes partidos, pero ahora lo desprecian. Es comprensible decir que no todo consenso es bueno, pero es absolutamente impresentable mantener que todo consenso entre PP y PSOE es una perversidad; creo que esta gente odia tanto al PP como al PSOE. Nos encontramos este tipo de opinión tanto en las filas del PP como del PSOE.
También me parece curiosa la posición de Ciudadanos: parece no haberle sentado bien, e incluso han expresado sus reticencias, ante lo que la gente mejor informada da por sentado una “alianza de facto entre el PP y el PSOE”. No entiendo sus objeciones a lo que ellos vienen proponiendo, desde el 21 de diciembre pasado, que no era otra cosa que el entendimiento y colaboración entre PSOE y PP. Bien haría Ciudadanos en redefinir con seriedad su posición ante el nuevo marco de colaboración que han abierto PSOE y PP. Bien haría en enmendar sus tres grandes fallos de esta nueva etapa: primera, creerse unas encuestas, en noviembre de 2015, a todas luces falsas; segunda, no haber conseguido mediar con justeza y eficacia entre PP y PSOE; y, tercera, no haber entrado en el nuevo Gobierno del PP. Esta última merece comentario aparte.
Recuerdo el primer día que intervino Ribera en la sesión de investidura de Rajoy. Estuvo el líder de Ciudadanos muy bien y defendió con convicción lo pactado con el PP. Entonces, le dije a una parlamentaria de Ciudadanos:
-“Ribera ha estado magnífico. Ahora hay que entrar en el Gobierno.”
- “Estoy de acuerdo en lo de magnífico, amigo. En lo de entrar en el gobierno, no puedo estarlo… Al menos, mientras esté Rajoy y sus colegas.”
Me llenó de inquietud la respuesta, pero yo le conteste lo siguiente:
-“Ciudadanos se quedará estancado o minimizado, si se queda fuera. Ojala me equivoque, pero luchar por liderar la oposición entre Podemos y los Otros, es trabajar gratis para Rajoy.”
Pues, en eso estamos, en una Nueva Política y no se ve cómo pueden avanzar los de Ciudadanos.