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Simeone y el Atlético regresan a los fundamentos defensivos para volver a ganar | 1-0

JORNADA 16: ATLÉTICO 1 LAS PALMAS 0

Diego García | Sábado 17 de diciembre de 2016
Las Palmas gobernó la pelota y el ritmo del duelo pero se fue de vacío. Por Diego García

Aseguró Quique Setién en la previa del partido que si quería sobrevivir en el Calderón lo harían desde el balón. Y lo puso en práctica sin complejos. Las Palmas planteó al Atlético un desafío por el control del ritmo que terminaría por convertirse en una maniobra que domesticó la pretendida reacción madrileña tras el decaer de su trayectoria liguera. Saldría al verde con voluntad dominante el sistema del Simeone, como antaño, y alcanzaría a subir las revoluciones sólo durante los primeros minutos.

Con una presión frenética y ambición posicional dio la bienvenida el urgido bloque colchonero a los visitantes. Necesitaba puntos y sensaciones el subcampeón de Europa para volver a avistar el objetivo de la tercera plaza liguera con convicción. Trató de ahogar, con vehemencia, la esencia combinativa canaria y, con pelota, alternaba verticalidad con juego en estático. Sin embargo, el duelo se conduciría, por mérito de los amarillos, hacia el libreto de su técnico, ese que decretó anestesiar la pulsión competitiva del león local para generarle dudas.

No obstante, Javi Varas sólo se vería comprometido por errores en la salida de pelota pausada de su equipo, como fruto de la actividad defensiva y contragolpe de un Atlético abocado a entregar el mando del envite y amoldarse a su ancestral modelo de robo y salida. Así, Lemos salvó a su meta al anticiparse al derechazo de Gameiro en la primera emobscada efectiva local -minuto 10-. Presionaron la salida combinitiva visitante, robaron y trazaron una pared en la frontal que dejó al delantero galo en posición franca de remate hasta que arribó el zaguero canario, providencial. Carrasco voleó fuera tras un rechace de córner a continuación, cuando se intuía que la banda de Koke-Vrsaljko iba a resultar preponderante en los intentos organizados del Cholo. De hecho, un saque de banda parabólico del croata -minuto 15-, que generó indecisión en el área, concluyó con una volea en escorzo de Saúl que se estrelló en el poste. La mejor opción atlética antes del descanso sobrevino de la pizarra, como síntoma de lo venidero.

Lemos volvió a negarle el remate a Gameiro, esta vez en una imperial galopada en mano a mano entre ambos, antes de la concreción del despliegue del control canario sobre el compás del evento. Setién reforzó su número de piezas en el centro del campo y dicho movimiento, que fijaba a tres delanteros con los zagueros locales, generaba unos espacios que alimentaron la anestesia de la delegación de Gran Canaria. En torno a 20 de juego ya se asentó la superioridad en el cortejo del cuero visitante, esto es, sobre el devenir del combate. La presión rojiblanca partía las líneas del equipo y, por ello, Simeone decidió entregar metros y replegarse, con el fin de no exponerse, aunque reforaza la jerarquía de un equipo que se nutre del pase perenne.

La consecuencia del acierto táctico de Setién, que cercenó el papel colchonero en el debate por la posesión, se tornó en el grueso de la trama del enfrentamiento. Los minutos se quemaban con el gobierno del trivote de distribuidores canarios, con Roque Mesa creciendo a la espera de encontrar, entre líneas, a Jonathan Viera. Adoptó el Atlético el achique para punzar a la contra y Griezmann demostró la vigencia de dicha herramienta en destellos efervescentes que confirmaron a los insulares la amenaza que constituiría arriesgar la pelota. Con la certeza de saberse capacitado para llevar el peso del duelo y empequeñecer al dueño del Manzanares, se disparó el electrónico hacia un centrocampismo horizontal dictado por los amarillos. Tan sólo un cabezazo desviado de Savic, tras córner botado por Gabi, impondría una enmienda al escenario.

Pasada la media hora de juego se activaron los mejores minutos de Las Palmas. El sexto clasificado yacía protegido, en su cancha, ante la personalidad con la pelota del combinado insular. Su centro del campo impuso un tempo congelado que los de Simeone no conseguían convulsionar, mientras que su ambición posicional se desinfló para abrazar la especulación defensiva de forma definitiva. En ese paisaje amanecieron las llegadas del actor propositivo. El disparo de Michel Macedo fuera, tras una asociación larga que rechazó la zaga local hacia el pico del área, abrió una producción que se tornaría en asidua. Lemos engatilló desde 35 metros rozando la diana -colapsó en el larguero- y reafirmando la comodidad visitante en este trance. Y el toque cruzado de El Zhar, posterior, no encontró el segundo poste por poco -minuto 36-.

Bajó el telón de un prrimer acto de incertidumbre rojiblanca el chispazo atlético anhelado por la helada tribuna. Una asociación por el perfil de Vrsaljko gestó el movimiento, Saúl dibujó una ruleta para abrir a la incorporación de Koke y el mediocentro divisó un desmarque en el área. Gameiro remató, sin atino, la primera construcción rasante local con precision y finalización -minuto 39-. El 67% de posesión firmado por Las Palmas provocaba la satisfacción de Setién, pues reforzaba su idea, y la ejecución defensiva aminoró, además, el veneno local a la contra, por lo que todo parecía discurrir en su carril. Pero un Atlético adoleciente de seguridad en el cierre colectivo no había sufrido en su achique, y tal encierro no era una circunstancia anacrónica ni preocupante. Más bien significaba una variante familiar. Soltó las riendas a través del balón para reforzar su esencia. Para reencontrarla.

El segundo tiempo avanzó un terreno más espacioso, de ida y vuelta, con el regreso de la presión colchonera, y el flujo de confianza almacenado con anterioridad entregó oportunidades de disparo (infructuosas) a El Zhar y Viera, antes de que Roque Mesa se descubirera en mano a mano con un Moya muy acertado -minuto 57-. Parecería haber olisqueado debilidad o titubeo La Palmas en su rival, que en este intercambio de golpes sólo había enlazado un tímido chut desviado de Koke. Pero la renovada valentía, en redoble, de los canarios promocionaría lo afilado del colmillo de la transición rojiblanca. Y Saúl, en el 59, fue el encargado de asestar una dentellada a la aparente placidez amarilla. El canterano zurdo ajustó su lanzamiento al poste, desde media distancia y en vuelo, para inutilizar el salto de Varas. La efectividad resabiada del Atlético, que supo navegar sobre los presupuestos anteriores a la querencia de balón como actor principal, abrió el marcador.

Con el 1-0 se abría un desenlace de enfrentamiento que remarcaría, hasta la hipérbole, el duelo de estilos. La pelota pertenecería a los visitantes, que reaccionaron, guerreros, sin cambiar el rictus ni la actitud dominante y dinámica, y el sistema del Cholo volvería a su ortodoxia particular. En las últimas semanas había cortocircuitado la conjugación de la esencia defensiva y la inclusión de la calidad en la idea de juego, y esta tesitura podría haber sido leída por el banquillo local como una obligada vuelta a los fundamentos para renacer desde la consistencia. Koke, Saúl, Carrasco e, incluso, Griezmann se desvivieron por ayudar en banda, lo que restó lucidez ofensiva pero cohesionó a los suyos. Y llevó al reencuentro de esa plantilla con su identidad borrosa. Con no condceder por delante de proponer.

El epílogo de este 2016 en el coliseo rojiblanco corroboraría la regresión decidida por los capitalinos, pues la fluida circulación canaria, que abrió callejones para probar a Moya con anterioridad, quedó enfangada y su producción reducida al mínimo. Sólo el disparo a las nubes de Macedo en un desbalance local y el lanzamiento frontal de Livaja constituyeron la mochila ofensiva visitante hasta el 90. Pero los silbidos del respetable ante el rechazo de los suyos a la elaboración pausada del juego para gestionar la ventaja, con el esférico como amigo, dieron paso a las sustituciones que confeccionaban la recta final. Torres y Gaitán entraron por Gameiro (combativo y desacertado en los metros finales) y Carrasco (instrascendente), y Setién se lanzó hacia el empate sentando a Vicente (buena labor en el equilibrio), El Zhar y Helder y otorgando la alternativa a Tana (mediapunta titular sacrificado), Momo y Dani Castellano. Las Palmas se jugaba su última carta ofensiva (se asomaba a la frontal ajena con seis piezas) para asaltar un punto trabajado y el Atlético se enclaustraba sin amenazar a la contra ni concatenar tres pases.

Se jugó en campo atlético la recta final, con Mesa, Momo, Tana y Viera escalonados y controlando la pelota, a la espera de forzar algún desajuste en el muro colchonero. Simeone introdujo a Thomas (por un Griezmann esforzado y gris) con el fin de solidificar el postrero cierre. Dispuso de un chut centrado el recién entrado y mostró impotencia el brillante conjunto visitante, incapaz de agujerear la red rojiblanca (en este menester infuyó, sin duda, las ausencias de los resplandecientes Boeateng y Araujo) aunque fue dominador en uno de los teatros grandes del fútbol español. Debía ganar el Atlético y lo hizo. No era día para la lírica sino que se debía ejecutar un rendimiento que revirtiera en la estadística. Ya habrá tiempo para debatir las proporciones de protagonismo ofensivo y defensivo en Majadaonda y entre turrones. Moyá aprobó el examen ante los centros laterales y las escasas aproximaciones serias y se reenganchó el equipo madrileño a la pelea por los puestos de la cima clasificatoria, rompiendo una racha de cuatro partidos sin derrota de los canarios, que volverán a casa satisfechos por las sensaciones pero no por el bagaje pragmático.

Ficha técnica:
1 - Atlético de Madrid: Moyá; Vrsaljko, Savic, Godín, Lucas; Koke, Saúl, Gabi, Carrasco (Fernando Torres, m.76); Griezmann (Thomas, m.89) y Gameiro (Gaitán, m.83).
0 - Las Palmas: Javi Varas; Míchel Macedo, Lemos, Bigas, Helder Lopes (Dani Castellano, m.83); Vicente Gómez (Tana, m.83); El Zhar, Montoro, Roque Mesa, Jonathan Viera; y Livaja.
Gol: 1-0, m.59: Saúl Ñíguez.
Árbitro: Mario Melero (C. Andaluz). Amonestó a los locales Saúl (m. 42) y Carrasco (m. 72), y al visitante Roque Mesa (m. 56).
Incidencias: partido correspondiente a la decimosexta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 45.000 espectadores.

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