Opinión

La trinchera de Rajoy

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 18 de diciembre de 2016

Sin disparar un solo tiro, agazapado en su trinchera, Rajoy está ganando la batalla de esta legislatura con su mejor arma: el manejo de los tiempos. Porque en esta guerra de guerrillas del Congreso de los Diputados, cuenta con un arsenal capaz de aniquilar cualquier emboscada de los partidos de la Oposición: el poder del Gobierno y, a partir de mayo, la potestad de disolver las Cortes.

En las últimas semanas, PSOE, Podemos y Ciudadanos han derrotado al Gobierno en el Hemiciclo al unir sus votos. El Congreso ha aprobado las propuestas de derogación de la reforma laboral y de las leyes de educación y de seguridad ciudadana. Antonio Hernando, Pablo Iglesias y Albert Rivera no cabían en sí de gozo. Se han aplaudido a sí mismos, incluso algunos se han abrazado para celebrar el éxito, alardeando de tener al PP bajo la bota. Puro paripé. En realidad, no han ganado nada más allá de los titulares de los periódicos. Las leyes siguen tan vigentes como ayer.

Injusto o no, el Gobierno tiene la prerrogativa del veto ante cualquier decisión del Congreso que pueda afectar al equilibrio entre gastos e ingresos de los Presupuestos y aumentar el déficit público. Éste sería el caso de la reforma laboral. Y para derogar la normativa sobre seguridad ciudadana, de educación o cualquier otra, la Oposición debe presentar una proposición de ley que obtenga el respaldo de la mayoría del Congreso. Para ello, PSOE, Podemos y Ciudadanos, por ejemplo, tendrían que pactar un texto antes de presentarlo. Y hasta el más indocumentado sabe que ni en un siglo estos partidos serían capaces de consensuar una sola línea. Incluso, en el más que hipotético caso de que lo lograran, el texto tendría que pasar la criba del Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Y, allí, en la Cámara Alta dormiría el sueño de los justos unos meses. Las movidas parlamentarias de estos días resultan, pues, tan intrascendentes como inviables en términos jurídicos y legislativos. Humo.

Por muchas mayorías circunstanciales que logren, los partidos de la Oposición no pueden gobernar. Ganarán todas las mociones que quieran, pero no van a cambiar el rumbo del Gobierno, si Rajoy no quiere. Y no parece que quiera.

Solo para aprobar los Presupuestos, el presidente del Gobierno tiene que salir de su trinchera. De momento, ya ha logrado el apoyo del PSOE para el techo de gasto, a cambio de incrementar el salario mínimo interprofesional y, de paso, ha vuelto a subir impuestos. Y todo indica que está punto de conseguir el apoyo del PNV, que con el de Ciudadanos y Coalición Canaria sería suficiente para sacar adelante las cuentas del Estado. Y en el peor de los casos, ya se sabe: “vamos preparando nuevas elecciones”. Entonces, el PSOE y Ciudadanos, ante el riesgo de terminar en el Grupo Mixto, peregrinarían a La Moncloa para que el presidente del Gobierno tuviera piedad. La trinchera de Rajoy, por ahora, parece inexpugnable.