Opinión

Hay que abatir la pobreza con exclusión social

TRIBUNA

Alieto Guadagni | Miércoles 21 de diciembre de 2016

La desigualdad y la exclusión social no han sido abatidas en las escuelas argentinas del siglo XXI. Según UNESCO, en America Latina hay 10 naciones con mayor graduación secundaria que Agrentina, tengamos en cuenta que este es un dato clave si se desea abatir la pobreza. Uno de cada tres argentinos es hoy pobre, esto es grave, pero esta gravedad aumenta cuando observamos que la mayoría de estos pobres son “excluidos”, ya que han sido expulsados permanentemente de la fuerza laboral del siglo XXI. Son pobres porque no tienen empleo productivo y difícilmente lo tengan aunque la demanda laboral crezca en los próximos años. Nuestros pobres hoy son más que pobres transitorios, ya que en muchos casos son familias enteras, que por más de una generación han estado excluidas del nuevo y difícil mundo del trabajo de este siglo. Cuando la pobreza es coyuntural, sí se pueden encontrar soluciones de corto plazo con planes sociales, pero cuando la pobreza es estructural como la que nosotros padecemos, son necesarias otras líneas de acción que apunten directamente a la raíz del flagelo de la pobreza con exclusión social.

La propuesta superadora se centra en la educacion, ya que de la pobreza no se sale con subsidios, que son útiles pero no alcanzan, el requisito mínimo es la escolarización completa de los adolescentes. En este siglo la graduación secundaria es imprescindible para poder acceder a buenos empleos. La escuela secundaria es esencial para que los jóvenes adquieran las competencias que les ofrezcan posibilidades de insertarse en el nuevo mundo laboral, caracterizado por acelerados avances tecnológicos. Si queremos que los jóvenes humildes tengan las mismas oportunidades que tienen los jóvenes de familias de niveles socioeconómicos más altos, para acceder a buenos empleos futuros, la escuela secundaria debe ser no solo inclusiva sino también de una calidad educativa que no dependa del nivel socioeconómico de las familias. Pero hoy nuestra escuela secundaria no es inclusiva ni de calidad. El bajo nivel educativo es hoy un pasaporte directo al desempleo y la pobreza, que entre aquellos que no concluyeron la secundaria es cuatro veces mayor a la pobreza de quienes concluyeron sus estudios secundarios.

Hoy existe una enorme desigualdad en la graduación secundaria entre las escuelas estatales y privadas. De cada 100 niños que ingresaron a primer grado en una escuela privada argentina en 2004, se registraron 69 graduados secundarios en el 2015, pero esta proporción colapsa a apenas 30 en los mismos años en las escuelas estatales. En la ciudad de Buenos Aires, con el nivel de ingreso por habitante mas alto de Argentina, la desigualdad es bien notoria, ya que en primer grado en las escuelas estatales había un 30 por ciento mas de alumnos que en las privadas en el 2004, sin embargo la graduación secundaria en las privadas en el 2015 era 57 por ciento mayor a la graduación estatal..Es evidente que estamos en presencia de un sistema escolar con dos niveles distintos y separados.

Nuestros adultos que hoy son pobres y excluidos no terminaron ayer la escuela secundaria, pero debemos lograr que mañana sus hijos se gradúen en escuelas secundarias de buen nivel educativo. Así podremos quebrar este círculo nefasto de la reproducción intergeneracional de la pobreza. La igualdad de oportunidades es esencial en una sociedad donde la justicia social no sea simple retórica.

En 1884 la ley 1420 hizo obligatoria la escuela primaria en todo el territorio argentino, la ley 26206 hizo oligatoria la escuela secundaria en el 2006. Pero hay una gran diferencia entre ayer y hoy: la generación del ochenta asumió su responsabilidad y cumplio la ley y universalizó la escuela primaria, a un ritmo tal que hacia 1930 la escolarización primaria argentina no solo era mayor a la de los países latinoamericanos, sino también a varios países europeos, entre ellos España. Hoy es muy distinto, ya que los gobernantes de este siglo no cumplen este claro mandato legal.. Sin inclusión educativa no podremos abatir una pobrezaque es hoy laboralmente excluyente.