Román Cendoya | Lunes 23 de junio de 2008
Ya está. El dieciséis Congreso Popular se ha terminado y como era más que previsible Mariano Rajoy ha triunfado. Un resultado tan predecible como el escrutinio. Un Congreso que había terminado antes de empezar. Para acabar de viciar el lamentable proceso democrático que ha precedido a la elección de Rajoy, los compromisarios votaron en secretillo. El voto no es secreto cuando la papeleta no va introducida en un sobre. Así votaron los compromisarios del PP. Cosas de la democracia de los partidos.
Ya está. El peligro que corría el Partido Popular de quedar partido ha sucedido. Por un lado, los el Partido Popular “renovado” que representa el nuevo proyecto de Rajoy y por el otro, el Partido Popular “auténtico” que sigue la línea de los discursos de Aznar y Acebes. El PP “renovado” gira sobre nuevos valores del partido que llevan en la política más de veinte años de cargo en cargo, de puesto en puesto y sigo porque me toca. O tengo ganas. La novedad del PP “renovado” es que la acaparación y compatibilidad de cargos pasa de excepción a norma. Así se consigue que el núcleo duro del partido sea más duro, pero que luego en determinadas áreas no se trabaje bien. Ya ha pasado. La política en clave de agua de Castilla la Mancha es incompatible con el discurso para Alicante, Murcia y Almería. Ser presidente regional y tener una máxima responsabilidad de organización es ahora una excepción compatible. Compatible pero un error. O se está en Castilla la Mancha o se está gestionando una organización de 700.000 militantes que requiere que la Secretaria General tenga dedicación full time. O se sigue en la reconquista de Andalucía o se coordina el área de política municipal y autonómica del partido. Como ahora en España el ordenamiento autonómico es tan sencillo (Referéndum de Ibarretxe, Estatuto de Cataluña. Modelo de financiación, ...) pues se le dedica un día a la semana. Un día a la semana es lo que Javier Arenas dijo que iba a venir a Madrid para llevar esta área. Un día.
Ya está. Ya tenemos el Partido Popular de Rajoy. Después de cinco años ha conseguido poner a su equipo. Un bloque monolítico en torno a una táctica. Por mucho que lo digan y lo repitan, no han integrado a ningún crítico. Es Rajoy puro. El Partido Popular “renovado” tiene que afrontar desde su nueva táctica política las Elecciones Vascas, Gallegas y Europeas. De los resultados de esas elecciones dependerá la paz interna y la viabilidad del proyecto. Rajoy no se presenta, pero sí su proyecto. Los votos de los ciudadanos son los que tienen que validar la nueva táctica política. Ya tiene los votos controlados y contados por el aparato del partido.
El Partido Popular “auténtico” debe dejar hacer a Rajoy sin causar problemas. El Partido Popular “auténtico” está aunque no se vea. Quizás por eso, la más aplaudida haya sido María San Gil que, después de Rajoy, ha sido la persona más votada.
Ya está. Rajoy ya tiene su equipo, ahora hay que ver cuántos votos tiene. Los más de diez millones del nueve de marzo fueron a otro Partido Popular. Esos ciudadanos votaron por un Partido con Rajoy, Acebes, Zaplana, San Gil, Ortega Lara, Astarloa, ... y Pizarro de dos.
TEMAS RELACIONADOS: