Dentro de unos meses, establecido el nuevo liderazgo socialista, la recuperación del partido puede producirse y entonces las cosas cambiarán. A España, por cierto, le conviene la recuperación del PSOE. Parece claro a todas luces que lo más razonable para la nación es que el centro izquierda esté representado por un partido constitucionalista, que ha gobernado largos años desde la moderación con una política socialdemócrata, y no que se adueñe de ese centro izquierda el extremismo de Podemos, es decir, del nuevo partido comunista que ha engullido al PC clásico, enmascarado tras Izquierda Unida.
Al Partido Popular le conviene además en estos momentos el acuerdo con el PSOE porque eso relega a Ciudadanos y le resta importancia. Albert Rivera se muestra implacable en sus exigencias a Rajoy para no perder el espacio conquistado y el presidente le ningunea entendiéndose con un PSOE cautivo por el momento ante el sorpasso de Podemos que aseguran las encuestas.