TRIBUNA
Gabriel Albendea | Domingo 01 de enero de 2017
Hace tiempo que me vengo preguntando cuál es la razón o cuáles son las razones por las que el PSOE no ha expedientado y expulsado a Sánchez de su organización, después de las vergonzosas manifestaciones en la famosa entrevista que le hizo Ébole en la Sexta, vergonzosas no sólo para el propio Sánchez, sino para el Partido también.
Sánchez no se contentó con haber llevado al PSOE a la cota más baja en votos y escaños por dos veces, empeorando su propio record en las segundas elecciones, como no le había ocurrido al Partido en cuarenta años. No se contentó con ese NO reiterativo, terco y antidemocrático a quien había ganado las elecciones con mucha diferencia, que lo llevó precisamente a esos pésimos resultados en las urnas. No se contentó con intentar hacer trampas en una votación decisiva en el Comité Federal, escondiendo la urna detrás de una mampara. No se contentó con perder esa votación en dicho Comité Federal, a resultas de lo cual dimitió con Secretario General. No se contentó con dejar su escaño en el Congreso, por cobardía, para no abstenerse ni repetir el No de marras, dejando a sus compañeros que sí lo hicieron en la estacada. Tampoco se contentó con todo eso, debido a su orgullo recalcitrante y a su absoluta incomprensión de la situación española, sino que se empecinó en proclamar que iba a recorrer España entera para que los militantes lo alzaran en hombros y lo aclamaran otra vez como candidato a la Secretaría General, dividiendo al Partido, puesto que sólo le movía su soberbia sin límite.
Todo este proceso, con ser grave e incomprensible, quizá no fuera suficiente para expedientar a Sánchez. Pero la gota que debiera haber colmado el vaso de la paciencia socialista, fue la desgraciada entrevista con Ébole. En ella Sánchez pone al desnudo su verdadero pensamiento, que había ocultado hasta entonces y se declara ferviente defensor de PODEMOS al que antes “erróneamente” había llamado populista. Se arrepiente de haber perdido la oportunidad de haber pactado con Iglesias y se entiende que con los separatistas, puesto que solo con aquél no tenía mayoría.
Siendo esto grave, arrepentirse de no haberse vendido a PODEMOS y a los Separatistas en toda España, después de haberlo hecho en Autonomías y Ayuntamientos con el evidente perjuicio para el PSOE y la Nación, no tiene comparación con la otra ocurrencia, no sé si suficientemente meditada o fruto de su entrega obnubilada a PODEMOS.
En todo caso, mostrando una ignorancia supina en boca de un supuesto profesor, que osa promover en la susodicha entrevista, no un federalismo, que parece ser la posición oficial del PSOE y que no difiere de nuestro Estado Autonómico, sino una Confederación de Naciones, repitiendo la barbaridad política de PODEMOS de que España es una Nación de naciones, idea que nos llevó al desastre en la primera República. Yo no sé si en toda la larga historia del PSOE alguno de sus dirigentes ha pronunciado semejante expresión salvaje y anticonstitucional que rompe la unidad de España. ¿Cómo el PSOE puede admitir semejante disparate que traiciona su ideología? ¿Y va a permitir no sólo que permanezca en el Partido un tipo tan peligroso para su unidad y para España, sino que se presente de nuevo a la Secretaría General, en lugar de expedientarlo y expulsarlo? Seguro que en sus Estatutos habrá algún artículo que avale esa decisión.
¿Por qué no se atreve a hacerlo? Parece que expedientó a la militante Garrote, imagino que por mucho menos. Pienso que el PSOE cree que detrás de Sánchez hay una militancia numerosa de la que él presume. Aunque así fuera, que lo dudo, un Partido socialdemócrata no puede tener una militancia de extrema izquierda podemita. Si la hay, que se vaya con él y PODEMOS a la calle a decir tonterías demagógicas y mentiras. Si el PSOE no resuelve inmediatamente el problema de Sánchez, su actitud tendrá consecuencias muy negativas para el Partido en el futuro y, por ende, para España.
TEMAS RELACIONADOS: