Opinión

El americano horrible

LETRAS DESDE MÉXICO

Rafael Cardona | Viernes 13 de enero de 2017
Existe una novela por ahí, de la cual se hizo una versión cinematográfica, llamada “El americano feo”.

Fue escrita en conjunto por William J. Lederer y Eugene Burdick. La cinta fue estelarizada por Marlon Brando, y su trama describe la arrogancia política estadunidense, especialmente en contra de una pequeña nación en la cual fomenta un golpe de Estado. Es un enredo de intereses en conflicto y abusos de poder en medio de la guerra fría.

Pero aun cuando esté inspirada en hechos reales, es nada más una novela llevada al cine por George Eglund.

Hoy el cine está en nuestras vidas y la película, de la cual somos involuntarios protagonistas, es horrorosa. Una película, como dijo Agustín Carstens antes de emprender la graciosa huida con gentil compás de pies, de terror.

A la pésima idea, prácticamente, como ha dicho CNN, un acto bélico, de construir un muro en la frontera de México y Estados Unidos, sobreviene el complemento inadmisible bajo cualquier supuesto: obligar a este país a pagar la obra, cuyos costos han sido calculados (a ojo de bueno o mal cubero) en 300 mil millones de pesos. Si este cálculo es acertado o no, ya se verá después. Lo realmente desatinado es la idea, contraria a todo sentido de la convivencia civilizada entre dos naciones.

Con el sentido de precisión de todas sus observaciones, Octavio Paz dijo en alguna ocasión: la frontera entre México y Estados Unidos no es una línea, es una cicatriz.

Y hoy el gobierno cafre de Donald Trump, el americano más feo, pretende no sólo aislar a su país sino hacerle pagar al agraviado con esa barrera, el costo de edificarla. Es el nazi con un pelotón detrás, obligando a los prisioneros a cavar las tumbas donde serán sepultados horas después.

Muchos se han referido a la conferencia de prensa de Trump en la cual le respondió a Barack Obama su mensaje de despedida. Uno de los puntos básicos en el recuento de sus amenazas contra el mundo, fue la muralla del sur, inspirado quizá en aquella vieja frase americana de cómo se hacen los buenos vecinos; con buenas bardas.

A esa insistencia amenazadora, el gobierno de México respondió con firmeza. El presidente Peña dijo simplemente no, no vamos a pagar la muralla. Y Trump dijo sí.

--¿Cuál es el resultado cuando un sí y un no sobre la misma materia se confrontan? Gana la posición de quien tenga más fuerza y en este caso no se necesita ni siquiera pensarlo. México no lo va a pagar; Estados Unidos se lo va a cobrar mediante impuestos, exacciones diversas o presiones ante los organismos financieros internacionales cuyas sedes, por algo será, están en Washington, no en Toluca.

Nueva York. El presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que Estados Unidos adelantará el dinero del muro fronterizo con México para poder construirlo más rápidamente, aunque insistió en que luego le pasará la factura al país vecino, que pagará por la obra de una manera u otra, posiblemente a través de impuestos.

Y Enrique Peña Nieto, en una actitud cuyo respaldo es obligatorio por parte de todos los mexicanos, ahora sí, expresó, con firmeza

“… los intentos de “influir en las decisiones de inversión de las empresas con base en el miedo o amenazas”, tras las reiteradas presiones del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, a las compañías estadounidenses con intereses en México.

“Al clausurar la reunión de embajadores y cónsules mexicanos en todo el mundo, Peña Nieto reconoció “algunas diferencias” con Trump, como la construcción de un muro entre los dos países, tras lo cual reiteró “que México, por supuesto, no pagará”.