Sociedad

Arrestado por arrojar su teléfono contra la orquesta en el Auditorio Nacional

NO ESTÁN CLARAS LAS CAUSAS

Alicia Huerta | Miércoles 18 de enero de 2017

Nunca se había llegado tan lejos, pero llueve sobre mojado en el asunto de los teléfonos móviles y su relación con óperas o conciertos de música clásica. Lo de este martes en el Auditorio Nacional en principio nada tiene que ver con lo que suele ocurrir – por fortuna cada vez menos -, es decir que algún despistado olvide desconectar su terminal a pesar del claro recordatorio que la megafonía de cualquier teatro o auditorio lanza al público antes de que se atenúe la luz y comience a sonar la música. Lo normal es que al escuchar el aviso, por muy seguro que uno esté de haber silenciado el dichoso aparato, vuelva a comprobarlo, pero por supuesto la regla general tiene sus excepciones. En todo caso, de lo que ocurrió anoche en el auditorio madrileño mientras la Orquesta de la Comunidad de Madrid interpretaba un concierto bajo la dirección de Emilio Aragón y Víctor Pablo Pérez, con Javier Perianes al piano, aún no han trascendido las causas. Es decir, si el móvil arrojadizo sonó cuando no debía y a su propietario no le hizo gracia que lo amonestaran o si la razón para lanzarlo contra el escenario – los testigos hablan de que iba dirigido a un músico en concreto - era mucho más, si cabe, peregrina.

De momento, lo que ha trascendido es, según fuentes de Emergencias Madrid, que un hombre de 64 años fue detenido la noche del martes por los agentes de la Policía Nacional tras interrumpir un concierto de la Orquesta de la Comunidad de Madrid en la Sala Sinfónica y lanzar un móvil contra uno de los músicos. Además, también agredió a varios de los vigilantes de seguridad que trataron de calmarlo y uno de ellos resultó herido, como consecuencia de lo cual tuvo que ser atendido por los médicos del Samur-Protección Civil. Los hechos ocurrieron sobre las 20.30 horas, momento en el que el sujeto, de quien no ha trascendido la identidad, se levantó del asiento y empezó a protestar. A continuación, sacó un objeto, su propio teléfono móvil, y lo arrojó contra los músicos ante la perplejidad del respetable. Los vigilantes de seguridad del edificio acudieron a la zona y le invitaron a que abandonase su asiento, pero el alborotador persistió en su violencia, resistiéndose a seguir a los empleados y terminó por agredir a uno de ellos. Al lugar de los hechos acudieron agentes de la Policía Municipal que procedieron a identificar al hombre, que fue puesto a disposición de la Policía Nacional. De acuerdo con las declaraciones del público más próximo al individuo, el mismo parecía estar bajo los efectos del alcohol y su verborrea resultaba ininteligible.

Mientras se aclara el desagradable episodio, en el Auditorio Nacional aún se sigue hablando de otro ocurrido el 23 de diciembre pasado en el que también un teléfono móvil se convirtió en inoportuno protagonista. El director de orquesta William Christie interrumpió su recital navideño al frente del grupo Les Arts Florissants ante la insistencia del timbre del teléfono de uno de los espectadores. Visiblemente contrariado, el prestigioso y veterano maestro mandó parar a la orquesta, se giró para mirar a la bancada de la derecha y después, dirigiéndose al público, se lamentó: “Acaban de destruir uno de los pasajes más hermosos de esta obra…”. Y volvió a comenzar. En todo caso, Christie lleva tiempo en su particular – y comprensible –batalla contra los teléfonos móviles. En la Ópera de la Bastilla expulsó a una asistente cuando le sonó el teléfono en la primera fila y en el palacio de Versalles, durante una velada con música de la Corte de Luis XIV en la capilla real, rogó silencio, entre irónico y muy alterado.