El mejor candidato posible para sacar al PSOE del enorme despropósito en que lleva sumido ya demasiado tiempo no va a presentarse. Se trata del actual presidente de la gestora, Javier Fernández, uno de los activos más solventes del partido y cuyo crédito ha aumentado notablemente los últimos meses.
Si el PSOE no se ha descosido más de lo que está ha sido en gran medida gracias a su buen hacer. Sereno y resolutivo, ha sido capaz de tomar decisiones complicadas y de dar explicaciones en un momento donde no todos habrían sabido hacerlo. Su discurso es claro, y sus formas en nada se asemejan a las de los “nuevos actores” de la izquierda -no sólo de Podemos, también del propio PSOE-.
Lejos de quemarse, Fernández ha ganado prestigio al frente de la gestora. Sin embargo, considera que ya ha desempeñado el papel que le correspondía, y prefiere que sean otros quienes den el paso. No sólo ha prestado un servicio importantísimo al PSOE sino a la vida política española, al evitar que se deshiciera un partido imprescindible. Y de paso, ha mostrado que entre los socialistas aún quedan personas válidas con sentido de estado y capacidad de reacción.