Ahora va, resulta, coge, se inventa que la famosa Caja B, que presupone la financiación ilegal del Partido Popular, no es otra cosa sino una extracontabilidad. ¿Qué podemos deducir de este neologismo salido de la boca de Luis Bárcenas? Imagino que, siendo el tal Bárcenas trazador de esta máquina, aquí lo que está pasando no se puede definir de otro modo que de una chanza, un baile de jota navarra o un palabro salido del diccionario cheli que inventó Ramoncín. En este juicio sobre la trama Gürtel está claro que se está convirtiendo en un Coliseo romano en donde están luchando dos gladiadores: uno es Correa y el otro, con más armas y con trinchetes acuñados en los yunques de Vulcano, es Bárcenas. Aquí se está haciendo de la carne momia. No puedo entender de otra manera toda esta taquigrafía de mentiras que se está escribiendo en la sala de la Audiencia Nacional. El tiempo de Luis Bárcenas ha llegado y con él el encubrimiento del Partido Popular y del rajonismo aunque admita que sí hubo Caja B o extracontabilidad, sin embargo, Luis el Cabrón, que es listo como una hiena a la hora de cazar un ñu, no quiere citar nombres de la cúpula de Génova por ver si ésta se pone de su lado y se hace efectivo aquel SMS ya famoso de Mariano Rajoy: “Tranquilo, Luis, sé fuerte”. Pero los montes crían letrados y las cabañas de los pastores encierran filósofos, por lo cual toca a los fiscales y a los jueces sacar la suya y no dejar que el caso se le vaya de las manos. Aquí hay un engranaje de tal tamaño en cuanto a corrupción que pesia tal que se hace propio pedir cotufas en el golfo, esto es, pedir lo imposible. Las ratas poco a poco van escondiéndose en las alcantarillas. El PP debería andar con mal nombre por las lenguas de la gente, sin embargo, continúa, según encuestas, siendo el principal partido de la política española. ¡Válgame Dios¡
Luis el Cabrón ahora resulta que, en efecto, es todo un emprendedor, un gentleman, un comprador de cuadros o un obrero de los negocios, con los cuales ha llegado a amasar muchas decenas de millones que escoltaba en Suiza sin que su mujer se enterara de que era un banco cuando Luis entraba por el garaje para depositar enormes cantidades de ducados en oro. Vayan esas pícaras. Correa es el que ha hablado con más violencia, abriendo bocas de todo y de todos, pero el barceanismo tiene otra forma de combatir en el Coliseo pinzando con su saliva todos los abismos abiertos ante las declaraciones furiosas de Correa. El combate es a vida o muerte, pero aquí los vientos nortes dan las esperanzas sombras más muertas que muertas, y es que hay mucho muerto en el caso, vivos y difuntos que aún viven. Las empresas que compraron a los acusados del caso Gürtel a cambio del provecho personal y de la financiación ilegal del Partido Popular visten de terciopelo verde, pasamanos de plata, tahalíes en sus hombros y un rosario para rezar en la Almudena. En política la mentira se arquea en perjuicio de la verdad. La negación de los hechos investigados tras la instrucción del caso Gürtel sólo puede entenderse si detrás no hay una embaidora o embaucadora que dirija el meollo del cogollo del bollo de la cotorra desde el máximo arco del poder. Aquí lo que está ocurriendo es que el poder político está presionando a los acusados de tal manera que lo que parecía monstruo no es otra cosa que una ninfa del dorado Tajo. Hay Caja B. Eso es cierto. Entonces, ¿por qué no se sacan a los verdaderos demonios que se beneficiaron ilegalmente de esta cebolluda labranza? Todo es excesivamente hediondo. ¡Va de mí¡