De gran personalidad y fuerte carácter, el “zar” Gergiev hace mucho que se convirtió en icono de su país. A pesar de su controvertida relación de amistad con Vladimir Putin, en Rusia todos lo tienen – con razón – como uno de esos hombres que quedarán ligados para siempre a la historia de la nación. Con independencia de quien gobierne. Porque él es, también, un gobernante, que ha demostrado tener y saber usar las capacidades de los grandes líderes: talento, mano firme – no sólo cuando empuña la batuta – y saber escuchar. En su caso, por supuesto, habría que añadir la pasión que siente por la música, por el arte en general. Dicen que precisamente lo que más le une a Putin es el convencimiento de que, sin el arte y la cultura, Rusia jamás podría recuperar la grandeza de épocas pasadas, cuando gobernantes como Pedro el Grande, fundador de San Petersburgo, daban tanta importancia al arte. Para el maestro, los políticos europeos en general deberían prestar mucha más atención al arte y suele citar como ejemplo su propia experiencia al frente de la London Symphony Orchestra, a la que dirigió durante una década sin que ningún miembro del Gobierno fuera a visitarlo. No ocurre lo mismo en su país, por eso se quedó. A pesar de que Karajan le reclamara como su asistente para dirigir la Filarmónica de Berlín. Tenía 34 años, y los músicos de la Orquesta del Kirov – nombre del Mariinski durante la Unión Soviética – lo habían elegido por unanimidad para que se encargase de la dirección artística de este templo de la música donde compositores como Chaikovski, Prokófiev o Rachmaninov estrenaron sus obras y cuya orquesta imperial dirigieron Verdi, Berlioz o Strauss.
En todo caso, cuando Gergiev aterrizó en el Mariinsky el teatro no vivía sus mejores tiempos. Sin dinero, hubo que tirar de creatividad y arrojo, descubrir y formar a sus propias estrellas como a Anna Netrebko, ahora indiscutible diva mundial que, por entonces, limpiaba los pasillos del teatro a la espera de una oportunidad. Hoy, después de una remodelación de 530 millones de euros, el Mariinski II cuenta con un presupuesto anual de 140 millones y a su Orquesta se la espera con expectación en los auditorios más importantes de todo el mundo. Desde este sábado 21 estará en España, primero en el Palau de la Música de Valencia, donde Gergiev fue distinguido en 2009 con la correspondiente Medalla, para interpretar un programa compuesto por la 'Sinfonía nº 5' de Dmitri Shostakovich y el 'Concierto nº 27 para piano' de Wolfgang Amadeus Mozart que será interpretado por la joven concertista Varvara, que debuta en el auditorio valenciano después de alzarse como ganadora del primer premio de la última edición del premio Géza Anda. Después, la gira continuará en Bilbao el 23 de enero, en Pamplona, los días 24 y 25, en Madrid, el 26 y finalmente se despedirá en Barcelona con tres veladas: 27, 28 y 29 de enero.