Todo hace presagiar que el avance del ejército iraquí y las milicias kurdas culminará en un plazo de tiempo no muy largo con la reconquista de Mosul, una de las ciudades más importantes de Irak en manos del IS. Sin embargo, de producirse este hecho habrá que hacer frente a un problema de grandes dimensiones: la ciudad ha sufrido continuos bombardeos, y es de prever que la ofensiva iraquí causará -que ya lo está haciendo- importantes daños. Aún no hay una estimación de cuánto costaría la reconstrucción de Mosul, aunque a buen seguro será muy elevada.
Es el mismo caso de otras localidades del propio Irak y de Siria, devastadas por años de conflicto con el IS. El análisis es tan simple como demoledor: lo que no está arrasado está en manos del estado Islámico o sufre bombardeos constantes, lo que ocasiona que el éxodo de población civil continúe de forma incesante.
Siria e Irak no pueden hacer frente en solitario a la reconstrucción de unas zonas inhabitables a día de hoy. Además, el coste de mantener a la ingente cantidad de refugiados en Europa y Turquía aumenta cada día. Y todo seguirá igual mientras nadie -salvo Irán- se atreva a poner soldados sobre el terreno y hacer frente de una vez a una amenaza que afecta más a Europa de lo que muchos creen.