El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, y el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, durante la firma del acuerdo para pactar las medidas en la financiación del bono social.
(Foto: Efe).
LAS PENSIONES Y LA COBERTURA POR DESEMPLEO PUEDEN SER LA CLAVE
Luis Vera | Martes 24 de enero de 2017
El gran objetivo del Gobierno son las cuentas de 2017. Por Luis Vera
El Gobierno de Mariano Rajoy está diseñando una estrategia para contar con el apoyo del PSOE para poner en marcha los presupuestos. Si atendemos a las declaraciones que llegan desde los socialistas, el acuerdo no será fácil. Según reiteró Mario Jiménez, portavoz de la gestora, hay “un 99,999%” de que el PSOE diga ‘no’ a un pacto con el Partido Popular para sacar adelante los presupuestos. Pedro Saura, portavoz económico socialista en el Congreso se encastilló en un ‘no’ rotundo, al menos “con lo que hay encima de la mesa”. Antonio Hernando se manifestó en la misma línea al resaltar que es “casi imposible” el acuerdo. Es decir, que de entrada, no. Es por ello que al parecer el PP está dispuesto a hacer concesiones al PSOE para lograr que los presupuestos salgan adelante.
Entre las materias a negociar, el propio portavoz del Congreso del PSOE, Pedro Saura, ponía el foco sobre dos materias en concreto: pensiones y la cobertura por el desempleo.
Como en otras ocasiones, la estrategia política consiste en dejar que sea el PSOE el que se cuelgue la medalla. En los dos meses, PP y PSOE han logrado llegar a significativos acuerdos económicos relativos al techo de gasto, al objetivo de déficit, al salario mínimo interprofesional o a las cláusulas suelo. De cara a la opinión pública, los populares han permitido lucir los galones del acuerdo a los socialistas, en horas bajas tras la salida de Pedro Sánchez, y a falta de un líder para encarar la legislatura.
Además, desde el Partido Popular se maneja un horizonte temporal cercano que pretende dejar resueltos los presupuestos para abril, por lo que no esperarían a que el PSOE celebre Congreso del PSOE donde se aupará a un nuevo secretario general, una vez celebrado el proceso de primarias. El acuerdo quedaría así en manos de la gestora socialista, comandada por Javier Fernández.
La elección de estos plazos también guarda un componente psicológico para los socialistas, ya que en caso de no llegar a un acuerdo en abril, el mismo 3 de mayo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya puede convocar unas nuevas elecciones generales. Para el PSOE, y a tenor de lo que dicen las encuestas, unos comicios pueden ser letales, en un momento en el que carecen de secretario general, de una línea de actuación clara y con el temido ‘sorpasso’ de Podemos llamando a las puertas.
Todo ello puede contribuir a que sea el PSOE la pata en la que el Gobierno se apoye para sacar adelante unos presupuestos para los que el Ejecutivo contaba con el apoyo del PNV. Sin embargo, los nacionalistas vascos se han mostrado mucho más reticentes en las últimas semanas, y han condicionado su apoyo al traslado de los presos vascos, algo que puede comprometer otra de las patas con las que contaba Rajoy, la de Ciudadanos.
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