En una nota de prensa, ASP ha criticado que el embajador de España en Kabul, Emilio Pérez de Ágreda y Sáez, haya retirado la placa y la bandera en homenaje a los dos policías nacionales que fueron asesinados hace un año en un atentado terrorista a nuestra legación diplomática en esta ciudad: “El ‘señor’ embajador ordena que sean retirados el libro de condolencias, la placa y la bandera en recuerdo de nuestros héroes para ser metidos en un oscuro cajón”.
Añade la nota que “solamente después de las quejas públicas de compañeros y familiares, accede a reubicarlos en una zona próxima al comedor”.
El sindicato policial entiende que con el paso del tiempo se retire el libro de condolencias y se envíe a la familia, “y no para hacerlo desaparecer en el olvido como, al parecer, se pretendía”.
Por ello, ASP exige que “la placa en recuerdo de nuestros compañeros esté situada en un lugar de honor y preferente de la Embajada española en Afganistán para que todo aquel visitante que acceda a la misma pueda contemplarla y recordar lo sucedido allí y cómo dos españoles murieron con honor en defensa de los valores que representa su país. Valores que, por otra parte, algunos diplomáticos no pueden hacer bandera de ellos; y es que, según parece, hay cosas que no se aprenden en la carrera”.
El sindicato de Policía concluye la nota asegurando estar “cansados de esta actitud”, de la gestión del atentado, así como de los “desplantes y trato hacia los compañeros” policías.
Desde ASP se tilda a Emilio Pérez de Ágreda y Sáez de “indigno de su cargo y del país la que representa” y apunta: “La nación que no honra a sus héroes, pronto no tendrá héroes que honrar” (Winston Churchill).