Editorial

Bruselas: nuevo ridículo del nacionalismo catalán

Miércoles 25 de enero de 2017

La plana mayor del nacionalismo catalán se desplazó ayer en bloque a Bruselas para arropar a un Puigdemont que, de no haber contado con “clá” importada, habría hablado ante un auditorio medio vacío. No fue el caso, aunque tampoco hubo un solo asistente de relieve y, desde luego, la representación institucional brilló por su ausencia. No es sorprendente: los nacionalistas, que siempre han creído que sus imaginaciones y ensoñaciones eran compartidas y celebradas fuera de España, se han dado de bruces con una realidad distinta y contraria.

Ya Artur Mas intentó llevar a cabo iniciativas parecidas, cosechando el mismo fracaso. La comparación que hizo Esteban González Pons entre la ruptura de Europa que quiere hacer Marine LePen y la de España de Juntos por el Si estuvo especialmente acertada, igual que las referencias a una suerte de Brexit. Sencillamente, las veleidades independentistas no interesan cuando hay retos mucho más importantes a los que hacer frente.

Europa no está por la labor de fragmentaciones territoriales, y menos si éstas carecen de todo tipo de fundamento. Por otra parte, es lamentable ver cómo el actual Govern protagoniza un nuevo esperpento para solaz de los radicales de la CUP, mientras los problemas reales de los catalanes siguen sin resolverse.