Opinión

Con la luz a cuestas

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 25 de enero de 2017

Estamos rodeados de francotiradores. Son los que disparan los precios de la luz, del gas butano y de la gasolina. Somos el blanco perfecto de su pasatiempo favorito: dar caza al consumidor. Nos traicionan, nos esquilman, nos eliminan como seres de buen grado y nos seducen con sus felonías como si la cosa no fuera con ellos. Son los que glorifican el negocio de la luz y no son otros que los que entran y salen por esas puertas giratorias. Son los que alimentan el engaño mediante enrevesadas facturas, contadores inteligentes e inexplicables conceptos de coste a cargo del usuario.

Entender el sanscrito es cuestión de fuerza de voluntad, intentar hacer lo mismo pero referido a una factura de luz les aseguro que es mucho más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja. Lo cierto es que hoy ya da igual encender una simple bombilla que tenerla apagada. Es lo mismo cenar a la luz de unas velas que hacerlo bajo una lámpara de bajo consumo, porque el resultado final es que vamos a pagar sí o sí por conceptos que nada tienen que ver con gastar energía. Por ejemplo, una casa deshabitada, en donde nadie en dos meses haya pulsado el interruptor del encendido y también esté desconectada de todo uso, en este país se paga por decreto, por impuestos y por conceptos diversos o diversificados para el sustento de quienes manejan el oligopolio de la gran bacanal de los negocios.

Lo terrible es que el precio de la luz ha subido un 70% en los últimos diez años, y ahora, si les parece, echamos cuentas de los aumentos experimentados en salarios y/o pensiones durante esta década. La cosa es de vergüenza cuando ves ejemplos de países como Alemania en donde el precio de la electricidad no ha parado de bajar porque la apuesta por las energías renovables y el autoconsumo hacen que a veces dicho precio sea incluso negativo. En Australia se ha conseguido que la energía eólica sea más barata que los combustibles fósiles. Dinamarca ha batido el record de producción utilizando esta misma energía obtenida por el viento, es decir, apostando por este recurso renovable y limpio que ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero cuyas energías les ha permitido generar más de un 25% de su electricidad. Sí, la cosa es de vergüenza cuando te enteras que Costa Rica estuvo 76 días seguidos utilizando solo energías limpias, o que Portugal funcionó durante cuatro días solo con agua, viento y sol en 2016.

Pues claro que la cosa es de vergüenza, porque aquí, en España, el porcentaje de utilización de energías limpias se situó por debajo del 40% del total, por primera vez desde 2013, aunque la isla de El Hierro demuestre que es posible abastecer a todos sus habitantes con renovables. Estamos lejos de Islandia (100%), Noruega (97,6%) o Croacia (67,1%), sencillamente porque nuestros políticos tienen otros objetivos muy diferentes, sencillamente la especulación y el hacer caja a costa del indefenso consumidor y les importa un carajo que las energías solar y eólicas crezcan en el mundo un 20% anual, mientras que en nuestro país sólo un 0,2%.

Después de habernos situado entre los primeros países europeos en implantación de la energía eólica, ahora acumulamos tres años consecutivos perdiendo posiciones a escala internacional. Respecto a la energía solar, pese a que somos un país con una situación más que favorable para la captación de esta fuente renovable, pues resulta que España se sitúa cada más lejos de los países que apuestan por la implantación de paneles y plantas solares de gran capacidad. O sea, aquí prima el presente o dicho de otra manera, el cómo subir el precio de la luz cuando más frío hace y mayor sea la demanda de electricidad, o hacerlo de igual manera con el precio de la gasolina el mismo día de una gran operación salida. Esto es un clásico de la impudicia por parte de quienes lo consienten; pero claro, estamos muy mal acostumbrados porque para los gestores a buen seguro que vivimos por encima de nuestras posibilidades.

Y los grandes inversores, mientras tanto, eligiendo destinos lejos de nosotros sabedores de que el gran crecimiento de la capacidad de generación de las energías renovables es ahora la opción para transformar el sector de la energía en todo el mundo. Pero nosotros como siempre, a lo nuestro. En fin, que el dios Eolo nos proteja.