Editorial

EPA: en el buen camino

Viernes 27 de enero de 2017

La última Encuesta de Población Activa -EPA- daba ayer una alegría al Gobierno -y a todos. El número de desempleados descendió en 541.700 personas mientras que se crearon 413.900 puestos de trabajo, o lo que es lo mismo, desciende el desempleo y crece la ocupación creció hasta las 18.508.100 personas, si bien el ritmo de creación de empleo se desacelera. El número total de parados asciende a 4.237.800, la cifra más baja de los últimos siete años, dejando la tasa de paro en el 18,63 por ciento de la población activa: una cifra escandalosa en si misma –y trágica para demasiada gente- pero que también demuestra una buena tendencia.

Como tal, los datos son ciertamente positivos, aunque hay matices. Para empezar, la citada tasa de paro sigue aún muy alta, y eso es un auténtico lastre. Además, y casi igual de importante, la precariedad sigue siendo la nota predominante. Los empleos que se crean son de peor calidad, con sueldos más bajos y en su mayor parte de duración determinada. Es, desde luego, mucho mejor que estar parado, pero tampoco es para hacer alarde de excesivo optimismo.

Por otra parte, es indudable que se ha revertido la dinámica de destrucción de empleo que heredó Rajoy de Zapatero en la legislatura anterior. Ello ha sido posible gracias a la reforma laboral y las medidas de contención de gasto público que ahora peligran por la exigua mayoría con que gobierna el PP. Sería deseable, pues, que los avatares políticos -sobre todo desde la izquierda- no condicionen a partir de ahora la senda de una recuperación que ha costado mucho consolidar.