Opinión

Las mentiras del caso Gürtel

TRIBUNA

Emilio Arnao | Viernes 27 de enero de 2017

La mentira es inherente al hombre. Según decía Anaxágoras, si me engañas una vez, tuya es la culpa. Si me engañas dos, la culpa es mía. A lo que comentaba la Condesa Diane: “La calumnia es como la moneda falsa: muchos que en manera alguna la habrían acuñado, la hacen circular sin escrúpulos”. Esta moneda falsa es la que se esconden en sus pantalones los acusados por la trama Gürtel abierta en estos momentos por la Audiencia Nacional. Hemos visto, y estamos viendo, cómo van circulando los investigados y de qué manera cada uno de ellos hacen uso de una parola tan grande que, según la instrucción del caso, se va difumando en los extrarradios de Madrid. Aquí hay mucho de borracherías. Los investigados acuden a la casa de la justicia con la lección aprendida y memorizada envolviéndola en una aurora boreal que se va deshaciendo así como nos damos cuenta que se está practicando la sátira o las vísperas “introbio” y “kiries”. Los acusados muestran algunos gran seguridad en sus argumentos, otros denuncian la falsedad del estercolero de los demás -lucha gladiadora entre Correa y Bárcenas-, y hay por ahí algún pajarillo asustado que se ahorca en el llanto por no saber muy bien cómo responder a las preguntas de la fiscalía. Los hay bravucones y cazcarrias, los hay serenos y fingidores y los hay como vestidos en gregüescos sin saber muy bien qué hicieron y cuáles van a ser sus pistoletes.

El caso Gürtel se ha convertido en una cantonada en donde la mentira aflora por todos los dibujos de los paisajes. El paisajismo de la mentira ya lo comentó con acertadas palabras Benjamín Jarnés, cuando dijo aquello que hay ocasiones en que cuantos nos rodean no merecen sino un poco de comedia. Seamos, entonces, un poco farsantes. Yo, que soy un articulista que acostumbra a desfacer tuertos y dar solución a los agravios -desde estas bombas fétidas señaladas desde el lirismo o la tensión-, sigo pensando que en la Audiencia Nacional se están cometiendo deshorabuenos o jinetes de gaznates, pues los emplumados acusados salen por las teles como ya vertida la sentencia que les va a caer si los jueces que llevan el caso se decantan por aquello que dijo Mateo Alemán: “Quien quiere mentir, engaña, y el que quiere engañar, miente”. Queda claro que el gürtelismo en sus inicios -allá en 2007- fue montado en jumento por la Fiscalía Anticorrupción, para años más tarde -exactamente en 2009- pasar a las manos de este Santo Oficio que es la Audiencia Nacional, desde donde se pronuncia que el tal caso, entre otras cosas -enriquecimiento personal, prevaricación, cohecho, falsedad de documentos públicos, y todos los males de la corrupción- se esconde una malandanza vinculada enteramente a la financiación ilegal del Partido Popular, quien está acusado, en pieza aparte, como partido político en bloque presuntamente abierto, como cinco pasteles de a cuatro maravedíes, como el status quo de la corrupción. El PP, sobre todo la cúpula genovista, tiene escondido el meollo del bollo del cogollo de la cotorra en sus faltriqueras de la contemporaneidad política. Somos el país casi más corrupto de toda la Unión Europea, según se analiza desde el norte.

Los acusados del gürtelismo están acudiendo a la mentira como estrategia a la hora de no ser mandados a la cárcel por la Santa Madre Iglesia, por lo que usan sogas de horca para evitar al cabrón o a los osos polares -todos los acusados son predadores del dinero concedido por un entramado de empresas a cambio de comisiones que dan como resultado el millonarismo de los asuntos -regalos, viajes, coches inmortales, ventajas y lecturas apócrifas del Corán-. Mariano Rajoy debería estar preocupado por todas estas alforjas que los jueces, al final del proceso, pueden y deben dar sentencia hasta el último escupitajo que esté involucrado en esta trama mafiosa. Y yo digo: arriedro vayas, Satán, y cata la cruz. Que todo llegue hasta la N de palo. Como decía Alphonse Karr: tiene mucho de mentira decir verdades que no se sienten. ¿hacia dónde derivarán estas Carnestolendas? Yo sólo veo tripas llenas de nabos frisones. Más las masturbaciones de los caballos éticos.