Mariano Rajoy y Alexis Tsipras mantuvieron su primera entrevista este sábado en Lisboa a petición del primer ministro griego. Ambos mandatarios coincideron al defender los valores europeos al mergen de ideologías y en la necesidad de hacer crecer la economía y el empleo.
Ha sido el primer encuentro formal cara a cara entre los dos líderes. Pese a que Tsipras lleva en el cargo desde hace dos años, hasta ahora sólo habían tenido llamadas telefónicas y encuentros informales en otras cumbres.
En esta reunión en Lisboa, ambos han entablado una conversación de media hora en la que han puesto de manifiesto que, a pesar de sus diferencias ideológicas, están de acuerdo en una Unión Europea fuerte que defienda los valores comunes y que potencie el crecimiento económico y del empleo.
Rajoy y Tsipras han analizado la situción eurpea y de sus dos países, concretamente la segunda revisión del tercer programa de ayuda financiera europea a Grecia y la problemática de los refugiados, donde ambos han abogado por una colaboración más estrecha y hacer lo posible por encontrar soluciones razonables.
Los líderes de los siete países del sur de Europa ratificaron este sábado en la cumbre mediterránea de Lisboa su apuesta por una "Europa más fuerte y más unida" para poder responder a los retos que enfrenta.
Los siete jefes de Estado o de Gobierno que participaron en este encuentro acordaron lanzar un mensaje muy claro: "creemos en Europa" y solo "con una Europa más fuerte y más unida podemos dar una respuesta más eficaz a los ciudadanos", dijo el anfitrión y primer ministro luso, António Costa.
En una declaración conjunta al término de la cumbre, Costa explicó que el encuentro sirvió para ratificar una posición común en tres áreas fundamentales: crecimiento económico, seguridad interna y externa de la UE, y migraciones.
Junto al presidente luso, también comparecieron ante la prensa los otros líderes europeos para hacer balance final de la reunión.
El segundo en tomar la palabra, el presidente francés, François Hollande, explicó que "hay que abrir una nueva etapa" en Europa, la de la convergencia de las políticas económicas en torno al crecimiento y el empleo, y la de la construcción de un futuro común ante "intentos de divisiones" o "amenazas", tanto internas como externas.
Por parte de Chipre, el presidente, Nicos Anastasiades, coincidió en que es necesario concretar una estrategia y traducir las declaraciones en acciones para Europa "reconquiste la confianza". Un mensaje al que se sumaron los otros participantes en la reunión: los primeros ministros de Grecia, Alexis Tsipras; Italia, Paolo Gentiloni, Malta, Joseph Muscat, y España, Mariano Rajoy.
En su turno de intervención, el presidente del Gobierno español anunció que España será la anfitriona de la próxima cumbre de este tipo, que tendrá lugar en abril.