Así lo estima el juez, que archiva la causa a seis ediles por desobediencia.
En un
auto, que se puede recurrir, el titular del juzgado de instrucción número 4 de Badalona sostiene que si los seis concejales investigados hubiesen abierto las puertas del consistorio a la ciudadanía y a los empleados públicos y todos ellos hubieran entrado al Ayuntamiento de Badalona el pasado Día de la Hispanidad, lo que no ocurrió, sí habría sido una "verdadera desobediencia".
Por el contrario, el juez remarca que los hechos se limitaron a "una mera
performance" (que define como una actuación o representación artística con cierto grado de improvisación), que no supone delito.
"Lisa y llanamente, 'el derecho penal no castiga las performances", concluye.
Según el magistrado,
los seis investigados hicieron creer "muy hábilmente" que desobedecían, pese a que sabían que no lo estaban haciendo. "Se deben enmarcar los hechos en el clima político actual, donde una cierta parte de la población catalana, o al menos una cierta parte de su representación política, cree conveniente la 'desobediencia' como medio para lograr sus objetivos'", sostiene el juez, Josep Maria Noales, uno de los magistrados catalanes que firmó el manifiesto a favor de la consulta soberanista en Cataluña.
El magistrado cree que en estos momentos
no es "ningún disparate" considerar que "una persona quiere hacer creer a los otros que está cometiendo un delito", lo que sería "impensable" fuera del actual "clima político".
Para el juez, con su actitud los concejales de Badalona lograron un
eco mediático a una determinada postura "con la ayuda impropia de la administración de justicia". El ejemplo más claro de esta sobreactuación lo protagonizó, según el juez, el tercer teniente de alcalde José Antonio Téllez, cuando, rodeado de cámaras de televisión y fotógrafos, rompió el auto de un juzgado contencioso que les prohibía abrir el consistorio el Día de la Hispanidad.
El juez remarca que Téllez "faltó a la verdad" al asegurar a los periodistas el 12O, a las puertas del ayuntamiento, que la justicia les impedía entrar en el consistorio, ya que, posteriormente incluso reconoció, en su declaración judicial, que se había expresado mal. Para el juez, la escenificación de los concejales de Badalona
llevó a los medios de comunicación a hablar de desobediencia.
Para el magistrado,
romper una resolución judicial "no es más que exteriorizar el desacuerdo o la indignación con lo que contiene", si bien es un hecho que no tiene "ninguna trascendencia jurídica" si a posteriori se obedece su contenido, lo que cree que en este caso ocurrió.