Opinión

Sexo subvencionado

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 01 de febrero de 2017

La cosa comenzó por atentar contra la naturaleza que en forma de esplendoroso follaje (con perdón) vino a dejar claro que Adán y Eva también fueron los primeros causantes del cambio climático que venimos padeciendo al cargarse el Jardín del Edén de aquella manera. Y como todo ha de revertir a los orígenes, puesto que la materia se hace a sí misma, pues los ecologistas alemanes quieren que el Estado de su país pague prostitutas a los más necesitados.

Una cosa lleva a la otra, ya verán. El Partido Verde alemán, como digo, pretende con esta iniciativa hacer que cualquier persona necesitada sexualmente y que no pueda permitirse pagar sus desahogos en dicha materia, tengan acceso, previo un informe médico que así lo acredite, al rutilante goce de redimirse en cuerpo ajeno. Que el sistema público financie la asistencia sexual, por ejemplo, a las personas mayores, no me negarán que supondría el regreso inmediato al paraíso terrenal, pues sabido es que el éxtasis del placer transmuta a idílicos parajes; de manera que la mejor forma de redimirse ante el pecado original sería viajar de vuelta y repoblar aquél con energías renovadas, porque el edén de cada cual es algo muy personal y los favores recibidos por las meretrices pueden ocasionar el regreso a la nirvana por delirio o pasmo inmediato.

La idea de financiar el cuerpo a cuerpo con gastos pagados está basada en el sistema holandés que proporciona asistentes sexuales a personas con cierta dificultad. Como verán la movida se está haciendo viral y bueno es poner en marcha un sistema parecido en todas las partes del mundo, porque la vejez o el impedimento necesita estímulos de la carne en lugar de tanta ingesta de pastillas y tanta telenovela, que a fin de cuentas las hormonas nunca dejan de tener memoria histórica y lo único que necesitan es un empujoncito de buena firma. A lo mejor se muere en el intento, como ha quedado dicho, pero en cosa de gozo siempre se dijo aquello de “que me quiten lo bailao”

Hay que entender la preocupación de ciertos movimientos sociales, porque hay mucha más necesidad que vicio en esta parte de la sociedad menesterosa y no todo se ha de aplicar a la explotación de la mujer para aliviadero de pervertidos y proxenetas de oficio, que estas doncellas o mozas no tienen culpa de tanto desarrapado suelto que las somete a explotación y vilipendio. Por eso, toda iniciativa en atemperar calenturas carnales ha de ponderarse en justa reciprocidad entre sujetos pasivos y presupuestos generales, porque el Estado ha de saber que todo ciudadano sometido a racionamiento libidinoso no es pleno en bienestar, mientras que un pueblo realizado en gusto del cuerpo es mucho más dócil en colaborar y satisfacer en impuestos por la sensación de colibrí que se experimenta.

Cabe suponer que el gremio de estas respetables mujeres gozará de toda clase de garantías para tales servicios, no olvidemos que el corporativismo de esta licenciosa actividad está a falta de una regulación laboral para que a tales damiselas se las otorgue amparo y cobijo, que no en vano es el oficio más antiguo y en buena hora se ha de considerar mejor trato hacia ellas si han de prestar asistencias subvencionadas y de calidad contrastada.

Se hace necesario, por tanto, una profunda reflexión, pues una cosa es entregarse a lo rijoso con gastos pagados y otra entender que se ha de caer en abusos, pues en todo esta iniciativa se irán creando listas de espera, prioridades y urgencias, que sabido es que en cosa de asistencia social todo es cuestión de fondos, ya sean reservados o públicos, y luego si hay dispendios traerán consigo los copagos y todo se irá al traste, y al final, otro gozo en un pozo.

En el ideario de la propia vida hay etapas en que la edad no perdona, salvo raras excepciones, y claro, lo de prestar atención sexual a los más débiles o necesitados en la materia, no es un tema descabellado. Hágase pues la voluntad de beneficencia en cosa de placeres, que en lo de darle alegría al cuerpo cuando éste menos lo espera, y además con gastos pagados, puede resultar de lo más ecológico. Por algo cantaron Los Del Río aquello de “Dale alegría a tu cuerpo Macarena…” y tuvo el éxito que tuvo en el mundo entero. Y es que hay muchas personas pasando estrecheces.