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La calidad del Barcelona anega la voluntad del Athletic | 3-0

JORNADA 21: BARCELONA 3 ATHLETIC 0

Diego García | Sábado 04 de febrero de 2017
Los chispazos de Messi y Neymar bastaron para acomplejar a un bloque vasco mejor. Por Diego García

Un Barcelona repleto de rotaciones y resacoso tras la batallla del Calderón en cuanto a intensidad ganó con lo mínimo a un Athletic voluntarioso. Los goles de Alcácer y Messi, con actuación destacada de Neymar, cetificaron un triunfo que presiona al Madrid y que acompleja a lo vascos. No obstante, los de Valverde dominaron en el Camp Nou pero no gozaron de la puntería necesaria para completar el salto de calidad que tanto tiempo llevan buscando. Sus fallos y la clase oponente completaron la enésima derrota que no entiende de merecimientos de los leones ante los blaugrana.

Luis Enrique concibió este envite como el propicio para repartir esfuerzos y descanso. Se presentó la visita de los vizcaínos en el intervalo de entreguerras de Copa, con Iniesta y Busquets todavía de baja. Así pues, el técnico asturiano tocó al tridente -por primera vez en mucho tiempo- y Suárez se sentaría en el banquillo en favor de Alcácer. Además, ideó una medular improvisada con Andre Gomes en el rol de Busquets y Arda y Rafinha como acompañantes. Vidal y Mathieu ocuparon los laterales en la confirmación de la directriz, riesgosa, que escatimaba fuerzas ante los séptimos clasificados. Valverde, por su parte, apostó por una medular veloz y física, con cinco piezas y cobrándose la víctima de Aduriz. La suplencia de Beñat condicionó su planteamiento y trató de variar su sistema para ejecer un mejor control de la medular.

Lo conseguiría el Txingurri, pues los visitantes dominarían posicionamente al gigante durante el primer tiempo. Llegaron más los carrileros rojiblancos, sobre todo por el perfil de Balenziaga, y su presión muy adelantada consiguió ahogar el fluir combinativo de un Barça sin soluciones en su empequeñecido centro del campo para conectar a su zaga con la delantera. Naufragaría de forma rotunda en este aspecto el segundo clasificado, pues Gomes y los interiores, víctimas del colapso central edificado por los rojiblancos, no alcanzarían a engrasar la circulación coral local y Messi y Neymar habrían de buscarse sus huecos de protagonismo en chispazos aislados. y Yeray -felizmente recuperado del cáncer- y Laporte sostuvieron, además, las intentonas de contragolpe azulgrana.

Avisó Aleix Vidal de la solución directa que manejó el conjunto barcelonés en el tercer minuto. Leyó el desmarque lateral de Alcácer y fracturó la presión ival con un balób largo yprofundo que el ex valencianista centró hacia Neymar. El brasileño, que protagonizaría lo pomposo que escapó de la densidad escueta local hasta el descanso, fintó sin éxito y chutó demasiado cruzado. Pero el Athletic reaccionó con celeridad para afilar su principal arma: robó la cartera a Vidal en el pico del área catalán y Williams entregó a Raúl García la primera oportunidad clara. El todocampisa remató, Stegen rozó la trayectoria y el poste la repelió.

El pretendido ritmo pausado del Barcelona no localizaba rutas de implantación, y la energía y convicción vascas dictarían el pentagrama coon personalidad. Prueba de la comodidad global visitante resultaría la subida relamida de Laporte hasta posiciones de centro lateral -que ejecutó con maestría para que Williams, solo y en el segundo poste, rematara demasiado angulado- o el lanzamiento directo a portería de Balenziaga en una falta señalada sobre la línea del ecuador del terreno. Sin embargo, en el 17 se evidenciaría la trama del enfrentamiento: el Athletic controlaría el tempo, la ocupación de los espacios, incluso hurtaría la hoja de ruta combinativa a su ilustre rival, pero no remataría sus opciones claras y el Barça sí. En tal minuto descubrió Neymar su primer mano a mano con De Marcos. El carioca cambió de ritmo con soberbia y regaló el 1-0 a Alcácer. Anotó el levantino al primer toque su primer tanto liguero con la elastica culé.

La concatenación de errores (todo patió de una pérdida en campo propio de Williams) no mermó la voluntad bilbaína. Los de Valverde, por el contrario, aumentarían su vehemencia en la presión y en la pelea de la posesión, con actitud ofensiva. La movilidad de Williams resultaría decisiva en este último aspecto. Y, en consecuencia, los visitantes redoblaron su presencia y su producción. Un robo de Raúl García a Piqué -concluido en falta lanzada sin consecuencias por Iturraspe- inauguró el torrente de llegadas visitante. La medular azulgrana aparentaba intrascendencia con balón y transparencia sin él y Ter Stegen emergió como sostén de un rendimiento colectivo depauperado.

Se sucedieron las ocasiones de un Athletic crecido. San José tuvo el empate tras na pared en la frontal con Williams. El mdiocentro se presentó sin posición y disparó muy desviado -minuto 24-. Cuatro minutos después, la presión pescó una imprecisión de Umtiti para el lanzamiento de Raúl García que detuvo el meta alemán. En el 31 volvería a solventar Stegen otro brete provocado por el desequibrio táctico del equipo en ventaja. Lekue cortó una transición local y Muniáin otorgó un mano a mano a Williams con Piqué. El delantero vasco deshilachó al central catalán a la carrera sobre la línea de fondo y su intento fue detenido por el providencial portero. Es aquí, pasada la media hora de superioridad vizcaína cuando Balenziaga lo buscó desde 45 metros.

La soltura vasca era palmaria, pero, de nuevo, la calidad ajena y el error propio ahondarían en el escenario determinante del combate. Una falta lateral, sita en la frontera del córner, prendió la imaginación de Messi. El argentino escogió lanzar un proyectil hacia el primer poste, obviando el centro hacia los centrales desplazados en pos del remate, e Iriazoz hizo lo posible para que ese intento supusiera la sentencia. El meta vasco llegó a tiempo pero cometió un borrón garrafal en el despeje y la pelota acabó dentro de su arco. El 2-0, que llegó de ese rocambolesco modo y tras corroborar que el Barça estaba desplazado de eje, de su esencia, sí golpearía duro a los pupilos de Valverde. Neymar tuvo el tercero antes del descanso -minuto 42- tras sentar a San José y chutar lamiendo el poste largo y el camino a vestuarios retrató el desasosiego de un equipo que había tirado más que el coloso barcelonés. Y en su casa (cuatro a siete fue la relación de llegadas).

Con los puntos repartidos se desplegaron las sustituciones. Piqué no saldría a la ranudación, sustituido por Mascherano, Rakitic retomaía su legitimación y Messi sería enviado al banquillo, ovación mediante, para dar entrada a Sergi Roberto. Aduriz, Beñat y Eraso saltaron al verde en una maniobra de Valverde en favor de la calidad que dabba marcha atrás a su apuesta inicial (exitosa en sensaciones) y el partido quemó minutos en un toma y daca salpicado de imprecisiones en el que ambos sistemas defensivos perdían la batalla ante las transiciones, sobre todo las locales.

Rafinha, de cabezazo desviado y a centro de Arda, rozó el tercero y Raúl García respondería, ogullosos, tras pase de Muniáin. El avance vertical confluyó -como no- en los guantes de Ter Stegen. Todo ello fue preludio del paréntesis endógeno en el que Messi y Neymar se retroalimentaron por la vía de las paredes en espacio reducido para sendos remates peligrosos, con el Athletic partido. Se mezcló la espectacularidad de las opciones en tres cuartos de cancha con la fealdad táctica de un duelo sin pulsión competitiva. De esto último se aprovechó Aleix Vidal para lanzarse a un tres para tres que terminaría en la red de Iraizoz con su firma. La zaga rojiblanca desnudó su endeblez al perder hasta tres balones divididos -minuto 68-. Sigue ganando enteros el ex sevillista.

Agonizaría el partido con dominio de la posesión visitante. Esbozó un respingo postrero, siquiera en busca de la honra, un Athletic que dispuso del recorte de distancias, sobre todo, pa través de un chut que rozó el poste en el 80. Con Beñat irregular y Aduriz fuera de la dinámica, Eraso también lo intentó. No se movería el marcador en un epílogo anestesiado. Había luchado por vencer en el cara a cara la delegación de Valverde pero la dureza del electrónico no admitía rebate. La pegada fue local y, si bien los rojiblancos pueden extraer conclusiones positivas, los errores definitorios fueron suyos. Este sigue siendo el principal obstáculo que afrontan los de Lezama, que podrían verse aleados de Europa al final de esta jornada. La placidez ganadora de un Barcelona gris -cuyo juego colectivo sigue enfangado y su cohesión en entredicho- no reconforta tanto a la tribuna como amenaza a los otros candidatos. Su facilidad para sobrevivir resulta, cuanto menos, meritoria.

Ficha técnica:
3 - Barcelona: Ter Stegen; Aleix Vidal, Piqué (Mascherano, min.46), Umtiti, Mathieu, André Gomes, Rafinha (Rakitic, min.54), Arda, Messi (Sergi Roberto, min.64), Paco Alcácer y Neymar.
0 - Athletic Club: Iraizoz; De Marcos, Yeray, Laporte, Balenziaga; San José (Beñat, min.59), Iturraspe, Raúl García (Eraso, min.74), Lekue (Aduriz, min.52); Muniain y Williams.
Goles: 1-0: Paco Alcácer, min.18. 2-0: Messi, min.40. 3-0: Aleix Vidal, min.67.
Árbitro: González González (Comité de Castilla-León). Mostró tarjeta amarilla a Piqué (min.22), Iturraspe (min.26), De Marcos (min.33) y Laporte (min.70)
Incidencias: Partido de la vigésimo primera jornada de LaLiga Santander, disputado en el Camp Nou ante 83.884 espectadores.

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