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Sánchez vuelve para retar a la gestora y Susana Díaz responde

PSOE

M. Jones | Miércoles 08 de febrero de 2017
La militancia socialista se posiciona ante los mensajes de sus líderes. Por M. Jones

La dualidad en el liderazgo socialista parece más vigente que nunca. Este martes ha reaparecido Pedro Sánchez con renovada vehemencia. El que fuera secretario general de los socialistas atacó a la gestora que gobierna en este impás a su partido y, como contrapartida, se topó con la otra cabeza visible de su formación, Susana Díaz. La andaluza se interpuso en el argumento de su "bienvenido compañero" destacando el papel de su partido durante los meses de bloqueo político -que sirvieron para cortar la cabeza del otrora dirigente destacado y ahora tornado en candidato-.

Sánchez se desplazó en esta jornada a Calasparra, Murcia, en su continua búsqueda de apoyo de base por todo el territorio español, como prometió a su salida del placo de Ferraz. Desde allí ha proseguido su andadura en contraataque el aspirante socialista, que no ha mostrado dudas a la hora de compartir sus críticas a una gestora a la que ha exigido "que acabe con la incertidumbre de los socialistas catalanes y refuerce los lazos de hermandad con ellos, que tienen el derecho a votar en las primarias como el resto de afiliados, nadie puede excluirlos".

Ha ordenado al organismo dirigente provisional que "no ponga en duda la participación del PSC en el proceso de primarias". "No se puede construir España sin Cataluña, ni el PSOE sin el PSC, que tiene una profunda lealtad con Cataluña, España y el PSOE. Decir socialismo catalán es decir socialismo español", ha avanzado antes de recalcar su diagnóstico sobre el desafío separatista: "O se fuerza la confrontación o se forja el diálogo construyendo consensos desde la legalidad, porque estamos convencidos de que mayoría de catalanes quiere seguir en España y ese es el sentido de la reforma constitucional que pretendemos como un camino para recorrer" y "construir consensos desde la legalidad". "Cómo vamos a ser creíbles en la construcción de esos consensos con Cataluña si continuamos cuestionando la unidad del socialismo español y el catalán", ha denunciado.

Asimismo, Sánchez ha querido afianzar su confrontada postura con la cúpula del partido. "Todos queremos la unidad, pero para eso lo primero es separarse de la derecha y lo segundo, que la militancia vote para unir a la izquierda y derrotar a la derecha. Os doy mi palabra de que cerraré filas y seré leal con quien gane las primarias". "No respetar al secretario general significa debilitar a la organización y dar armas a la derecha que ha roto muchos consensos que hay que recuperar", ha espetado en clara alusión a lo experimentado.

Por último y para redondear su distancia con el bloque contral, el candidato ha definido como "decisivo" el próximo congreso socialista y ha catalogado la circunstancia como "una encrucijada de dos caminos" en la que se atraviesa su proyecto -"que vertebra el cambio"- y el de la gestora -que sitúa al socialismo en tierra de nadie-". El acto ha contado también con José Antonio Pérez Tapias, quien ha ahondado en la brecha al reclamar a la gestora que resulte "inclusiva, respete y tenga en cuenta a las plataformas de simpatizantes para elaborar su proyecto para España y Europa" y alentar a los militantes ya que, según ha declamado, "cuando se ha cometido una injusticia, solo un acto de justicia puede repararla" -en referencia a la "absoluta falta de respeto" cometida en octubre con su compañero de micrófono-.

Pero el relato socialista no se ha cerrado este martes en la opinión ardorosa de una de las partes. La secretaria general del PSOE-A y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quiso destacar, desde su altavoz, la labor de la gestora durante "los cien días de desgobierno de Mariano Rajoy". No en vano, según la lideresa, el suyo "es el único partido que en estos cien días de desgobierno, en estos cien días en blanco, se ha puesto al lado de la gente -destacando el aumento del salario mínimo, la congelación de a reválida y el pacto por la vilencia de género como logros propios-"

"Es el PSOE el que ha estado al frente de los ciudadanos; por eso, cuando les han preguntado a estos, han dicho, 'ése es nuestro PSOE'. Y ése es el partido que tenemos que levantar y poner al servicio de la gente en un momento importante"

Ha considerado Díaz que su formación convive en un tiempo trascendental, pues lo que se va a decidir en el congreso es "qué país queremos y que PSOE necesitamos". "Se han cometido errores, pero siempre pensando en lo mejor para nuestro país, y por ello el PSOE ha de salir con fortaleza, con orgullo, porque así la gente nos devolverá la confianza", ha subrayado la mandataria, que apuesta por un partido "desacomplejado".

A continuación ha pasado a describir su experiencia gobernante: "En Andalucía hemos podido blindar muchas cosas para garantizar la igualdad de oportunidade gracias a la fortaleza de su autogobierno". "Hemos vivido siete años durísimos; llegué a la Presidencia en la ola de la crisis. Y en esos siete años, si algo sabíamos los socialistas, era lo que no se tocaba, lo que había que blindar, aquello que era garantía de la igualdad", sentenció, suscribiendo sus méritos.

Ha despedido su mensaje Díaz aludiendo a la generalidad de su partido, a la unidad de fuerzas que manifiesta pretender: "Somos el único partido de España y de los diez del mundo que ha vivido en tres siglos. Siempre se ha adaptado a los tiempos y ha estado a la altura de la gente. Hemos llegado hasta aquí sabiendo que, si la gente no vive mejor, no tiene sentido nuestro trabajo; por eso, el PSOE no es lo mismo que los otros, no somos ni parecidos". Así ha concluido otro día de ajedrez socalista en el que se reclaca la divergencia en la estrategia de las voces destinadas a convencer a su electorado particular. Pero la partida sigue y a medida que se acerque el escrutinio tanto la temperatura como las percepciones de fuerza están sujetos a modificación.

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