El visto bueno de la Cámara de los Comunes a la ley que propocionará a la primera ministra británica la potestad constitucional para ejecutar el brexit ha protagonizado este martes en las islas y en el Viejo Continente. La votación en torno a la parcela jurídica que activa la salida del Reino Unido de la Unión Europea contró con el respaldo de la mayoría de la institución -494 votos a favor y 122 en contra-.
A este mayoritario permiso, establecido sin enmiendas y que ahora deberá afrontar el estudio de la Cámara de los Lores, se sumó Jeremy Corbyn, dirigente laborista. El movimiento de adehasión a la salida de la UE del veterano líder se topó, sin embargo, con la rebeldía de 52 de sus parlamentarios, que contravinieron la disciplina de partido y votaron en contra -arguyendo que sus circunscripciones votaron permanecer en la unión continental en el referténdum del 23 de junio-. El partido Nacionalista Escocés y un buen puñado de los representantes liberaldemócratas completaron la minoritaria a la ley.
El texto presentado por el Gobierno, de 137 palabras, había sido catalogado por los opositores como un "brexit duro" e interponieron 142 páginas de enmiendas que matizaran la esencia del proceso de desconexión de Bruselas. Sin embargo, ninguna de ellas ha superado la semana de debate que ha concluido con una tramitación de urgencia de la ley aprobada por los Comunes -de mayoría absoluta conservadora-.
Este importante pase se circunscribe en la hoja de ruta trazada por Theresa may, que fecha la entrada en vigor del aparataje jurídico del 'brexit' en marzo. No obstante, la primer británica contempla anunciar de manera oficial la salida en la cumbre continental que se organizará el 9 y 10 del mes próximo. Y es que el ecueto texto al que se ha dado luz verde este miércoles pasará el 20 de frebero por las manos de los Lores -que conviven sometidos con la presión consiguiente a la posibilidad de trabar la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa-. Y, en caso de que esta cámara contemplara incluir modificaciones en el mencionado "Proyecto de ley de la Unión Europea (Notificación para la retirada)", el escrito habría de volver a ser estudiado por los Comunes antes de llegar al despacho de la reina.
Con un 51,9% de votos en la consulta popular celebrada en junio de 2016, el 'brexit' acelera en su versión práctica a pesar de las dudas que todavía planean en torno a los derechos de los ciudadanos comunitarios que viven en el Reino Unido y los de los británicos que habitan en el resto del continente -no en vano, se calcula que este proceso trasladará a 30.000 trabajadores a otros países europeos-. En est sentido, tanto May como la titular de Interior, Amber Rudd, han tratado de calmar la incertidumbre y han asegurado que "nada cambiará". Asimismo y con dificultades, las autoridades que encabezan la puesta en práctica de la salida de la UE -que deberá ser negociada en el Parlamento Europeo- han calmado a las filas conservadoras que no las tienen todas consigo con respecto a la repercusión económica. Este parece el comienzo de un camino todavía pleno de incertezas.