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Sessions, antiinmigrante, ya es el nuevo fiscal general de Trump

HA SIDO CONFIRMADO EN EL CARGO POR EL SENADO

M. Jones | Jueves 09 de febrero de 2017

El presidente se allana el cumplimiento de su polémica visión de las migraciones. Por M. Jones



"Ya fuese con el tema del comercio, de la inmigración o del Islam radical, Jeff Sessions ha sido el líder del movimiento, muchos años antes de que Donald Trump entrara en escena", así definía Steve Bannon -estratega jefe del magnate devenido en presidente- a Jeff Sessions, el nuevo fiscal general de Estados Unidos tras la aprobación dictada por el Senado. No obstante, Sessions, que ha sido ratificado en el cargo con 52 votos a favor y 47 en contra, es considerado por muchos el iniciador del movimiento populista al que se ha adherido el habitante de la Casa Blanca.

El recién nombrado, a pesar de varios retrasos forzados por la bancada demócrata, había permanecido en el olvido de la trinchera mainstream republicana durante décadas hasta que Trump le ha rescatado para un cargo crucial en materia de migranción. Y es que Sessión, aunque de orígenes diversos, comparte con el sucesor de Obama su rebeldía para con la lógica hierática del sistema de partidos estadounidense, manifestándose en flagrante divergencia con las tesis dictadas por el Partido Republicano en múltiples oportunidades. Es este carácter tendente a la convulsión del sistema y algunos de sus postulados los que le han colocado en el sillón que estrena este miércoles.

Perseguido por el bloque demócrata en el comité del Senado, Sessions hubo de esquivar las acusaciones de racismo, persecución judicial de los defensores de los derechos civiles afroamericanos y connivencia con el Ku Klux Klan cuando hostentaba el cargo de fiscal para el distrito sur de Alabama (1981-1993). Precisamente este oscuro apartado le alejó de su aspiración a convertirse en juez de la corte de dicha región en 1986 -a pesar de que fue nominado por Ronald Reagan-.

"Aborrezco al Ku Klux Klan, lo que representa y su odiosa ideología", declaró entonces el apodado como 'halcón', antiabortista y enfrentado con los matrimonios homosexuales, que conecta con Trump en su intención de conducir al republicanismo (y, ahora, al país) hacia los trabajadores estadounidenses "de raza" y en detrimento de los intereses de mano de obra barata de las grandes corporaciones -en referencia a la inmigración-.

El despido fulminante por insobordinación de Sally Yates, la fiscal general en funciones que se opuso al veto de la entrada de migrantes de siete países a territorio estadounidense, ha confirmado el éxito de una de las apuestas más controvertidas del presidente electo. Su extremismo en asuntos antifeministas y raciales redondea el perfil de un Sessions que respaldará la voluntad proteccionista de Trump en temas socio-económicos y le allanará el camino en sus polémicos decretos migratorios, a pesar de la enconada oposición demócrata y el escepticismo levantado en parte del Partido Republicano -que ve cómo uno de sus elementos relegados al ostracismo en el pasado salta al primer plano-.


Este senador por Alabama durante dos décadas aterriza en el entramado gubernamental tras haber apoyado por primera vez a un candidato republicano en la carrera hacia Washington cuando apareció Donald Trump. En las primarias republicanas, en febrero de 2015, hizo suyo el afamado lema ("Hacer a Estados Unidos grande de nuevo"), causando sorpresa en sus colegas de bando y a partir de ahí nunca se despegaría de la órbita del magnate. Y su pugna con la vieja guardia del partido certificó la entente. De hecho, el multimillonario de New York expresaría su admiración por Sessions en repetidas ocasiones.

En su currículo figura la beligerancia mostrada ante el programa de Acción Diferida, aprobado en 2012 por Obama y que permitió frenar la deportación de 750.000 jóvenes que llegaron a EEUU cuando eran niños y pasaron a conocerse con el sobrenombre de "soñadores". Sessions consideró este movimiento como una "amnistía" para miles de ilegales, recalcando su vehemente postura al respecto.

Defensor de la teoría que relaciona la migración con el hurto de puestos de trabajo a los nativos estaounidenses, el nuevo fiscal general ya se ha comprometido en apoyar la derogación del mencionado programa efectuada por Trump. "No creo que los estadounidenses quieran acabar con la inmigración, pero creo que afecta a los salarios", sintetizó el 'halcón', que, también, promete "mano dura" con el crimen, por ende y a su juicio, con la inmigración. La nueva etapa anunciada por el nuevo presidente de Estados Unidos parece empezar a asentarse.

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