Opinión

¿Se rompe ya Podemos?

Y DIGO YO

Javier Cámara | Jueves 09 de febrero de 2017

El espectáculo que nos está brindando Podemos en los últimos tiempos –difícil saber ya desde cuándo hay conflicto– no se lo esperaba nadie en la formación morada. La espiral de declaraciones altisonantes entre los dos principales líderes va más allá del “partido de ping pong” entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón que criticaba Carolina Bescansa.

En un partido político lleno de confluencias y corrientes, cada una de su padre y de su madre, con sensibilidades de izquierdas y de más allá de la izquierda, y cada una, lógicamente, con sus cabecillas, parecía lógico encontrar una confrontación de ideas, un debate intenso y, seguramente, también enriquecedor. Lo que era difícil de imaginar es la situación a la que se ha llegado.

Ellos mismos están sorprendidos del nivel que se ha alcanzado. No hay declaración que no lleve implícita una puñalada. Llama la atención escuchar a uno de los líderes, uno de los dos que más participan, pidiendo sosiego y tranquilidad en las manifestaciones y, acto seguido, sin dar tiempo a nada, en la frase siguiente, ver como suelta un mandoble mortal a su rival.

Pinta feo. No es original aquel que apunte o vaticine una ruptura casi total en Podemos. Las ideas entre unos y otros son, en muchos casos, antagónicas. El respeto por el compañero y las formas se perdieron hace tiempo en el fragor de la batalla. El daño mutuo es tan notable –o eso parece– que se hace difícil pensar que puedan seguir trabajando juntos después del congreso. Me cuentan que ya hay operarios colocando las cuerdas del ring en Vistalegre.

Es difícil imaginar el día después en Podemos. ¿Estará Iglesias con Errejón a la orden? Lo contrario no lo veremos. El de la coleta ya ha dejado claro –¿chantaje emocional?– que si no gana, que es lo mismo que si pierde, se marcha. ¿Pulso a Errejón o a toda la militancia?

El caso es que Podemos ha defraudado. No solo a una parte importante de sus fieles seguidores, que esperaban otra cosa, otra ambición, otra forma de hacer las cosas, otro talante, también ha decepcionado a un importante número de votantes de otras sensibilidades que contemplaban a la formación siempre como una opción y que esperaban una evolución un poco más madura. Parecía que iban a cuadrar el círculo y nos hemos encontrado con que hacen lo mismo que aquello que criticaban, la tan odiada casta.

Quizá peor, porque se notan mucho las ganas de poder, de ocupar un puesto de relevancia. En cualquier caso, ninguno de los dos debe tener muy claro su futuro porque ambos se han abstenido de registrar preguntas a su nombre de cara a la sesión de control al Gobierno del próximo miércoles.

Vistalegre II está por medio y el combate a punto de comenzar. Falta por saber si utilizarán guantes o si se atizarán a mano descubierta. Lo que ya sabemos es que están permitidos los golpes bajos.

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