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Suárez no jugará la final de Copa a pesar de la campaña del Barcelona

COPA DEL REY

M. Jones | Jueves 09 de febrero de 2017
El delantero ha sido sancionado con dos partidos de suspensión.

El pichichi culé en las últimas temporadas no podrá competir en la final de la Copa del Rey que el gigante catalán disputará en mayo ante el ilusionado Alavés. Sus excesos en la vuelta de las semifinales ante el Atlético, recogidos en una relación que va desde el menospreció al colegiado -"cagón", le llamó en varias ocasiones-, la expulsión por doble amonestación -con polémica agresión a un rival incluida- y la desobediencia -pues debió abandonar la nacha y se quedó a ver el final del envite en su banquillo, incumpliendo la reglamentación-, le han pasado una factura muy cara.

El colegiado del vibrante enfrentamiento, Jesús Gil Manzano, recogió en el la peripecia trascendental que ha desembocado en la sanción anunciada: "Una vez expulsado, retrasó su salida del terreno de juego de manera considerable, haciendo caso omiso" a sus instrucciones". "Una vez fuera del terreno de juego, permaneció en las escaleras de acceso al túnel de vestuarios observando el partido hasta que éste finalizó, a pesar de que el cuarto árbitro comunicó en reiteradas ocasiones de que debía marcharse a los vestuarios, haciendo nuevamente caso omiso a estas instrucciones", recalcó el árbirtro.

Es precisamente esta reacción desobediente la que ha llevado al Juez de Competición de la Federación Española de Fútbol a adoptar la decisión de suspender con dos partidos. La infracción mencionada por el trencilla deshabilita al charrúa para jugar su enésima final con el Barça, como establece el artículo 113.2 del Código Disciplinario de la Federación. "Quienes sean expulsados deberán dirigirse a los vestuarios sin posibilidad de presenciar el partido desde la grada. El incumplimiento de la citada obligación será objetivo de sanción entre uno y tres partidos de suspensión con multa económica", impone el reglamento.

Pues bien, el autor de buena parte del billete barcelonés hacia la final -que fue expulsado por "impactar con el brazo contra un jugador adversario (Koke) de forma temeraria en la disputa de una pelota", según Gil Manzano-, ya enfatizó la teoría conspiranóica en se maneja el segundo clasificado liguero con respecto al trato arbitral recibido por sus estrellas. "Ni siquiera ha sido falta. Solo me he girado y parecía que el defensa era lo que quería. Me río de la expulsión, son cosas que no tiene explicación. Ya sabemos cómo funciona esto", declaró el sensacional goleador al término del partido del martes.

Todavía sobre la hierba, Suárez vino a alimentar la hipótesis de la persecución que han venido alimentado Gerard Piqué -desde el albor de los tiempos- y, en los últimos días, Luis Enrique. "Es una evidencia que mis jugadores son de los que más faltas reciben y, curiosamente, son los más sancionados. Allá cada uno con su conciencia. Hay campañas para desacreditar que se tiran y hay campañas en los mismos medios para decir lo contrario. Es curioso", denunció el técnico asturiano antes del partido que su equipo ganó, 3-0, ante el Athletic.

El caso es que al tiempo que Simeone felicitó al Barcelona por cómo manejaba ciertas cosas tras caer eliminado en el Camp Nou -lugar desde el que emitió un irónico "ahora se porqué tenemos más posibilidades de ganar la Champions que la Liga o la Copa", el conjunto catalán trataba de envolver de legitimidad la actitud de su delantero sancionado. Apelaron las tarjetas y se han encontrado con el rigor jurídico por respuesta. Todavía no han emitido un contragolpe dialéctico. No les va a resultar sencillo revestir de persecución la circunstancia que saca a Suárez de la final copera.

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