El juicio a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau ha quedado visto para sentencia. Así lo ha comunicado esta tarde el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que tomó declaración el pasado 6 de febrero al expresidente de la Generalitat y a las exconsejeras.
Mientras la Fiscalía mantiene su petición de que Mas sea condenado a una pena de diez años de inhabilitación por los delitos de desobediencia grave y prevaricación, la defensa del expresidente catalán alega que no detuvo el referéndum del 9N porque el Tribunal Constitucional no obligaba a impedirlo.
En su alegato final, Mas ha afirmado que, a diferencia de lo que sostiene la Fiscalía, no se les ha juzgado por haber desobedecido al Tribunal Constitucional sino por el "éxito" de la consulta soberanista del 9N, que el Gobierno entendió como un "desafío".
El expresidente catalán ha mostrado su "más profunda discrepancia" con el relato expuesto por la Fiscalía y ha asegurado: "Estamos aquí no por haber desobedecido al Tribunal Constitucional. Estamos aquí por el éxito del 9N de 2014 y porque este éxito no gustó a determinadas instancias del Estado y del Gobierno".