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El mejor Barcelona presiona al Madrid tras sonrojar a Pellegrino | 0-6

JORNADA 22: ALAVÉS 0 BARCELONA 6

M. Jones | Sábado 11 de febrero de 2017
Los goles de Suárez y Neymar, al borde del descanso, pincharon la confianza local. Por M. Jones

El gigante catalán asumió el liderato provisional de La Liga tras ganar con autoridad al Alavés. El Barcelona conquistó la cima clasificatoria y metió presión al Real Madrid (que tiene tres partidos menos) tras imponer a los vitorianos una de sus mejores versiones colectivas, con y sin pelota. Dos goles al borde del descanso, en un intervalo de tres minutos, deshicieron la resistencia de un conjunto local abocado a achicar y esperar al antojo de su rival. El aperitivo de la final copera vino a corroborar la relación de fuerzas y el favoritismo rotundo en un día en el que Pellegrino pagó muy caro su atrevimiento.

El técnico que ha conducido a los alaveses hacia su primera final de Copa del Rey prefirió dar descanso a piezas trascendentales de su éxito (Deyverson, Ibai, Feddal, Édgar y Camarasa se quedaron fuera) y alinear un once revolucionado para desafiar al coloso y demostrarle su gallardía como entremés de la cita con la que concluirá el curso futbolístico nacional y que representará, también, un evento legendario para la institución blanquiazul. Pues bien, Luis Enrique no compartiría la idoneidad de rotar (su columna vertebral) ante la opción de degustar el liderato liguero y mantuvo al tridente, con Busquets de vuelta en la propuesta.

El mediocentro resultaría determinante en la soberbia ejecución colectiva efectuada por los culés en un ardiente y resacoso Mendizorroza que quedaría congelado a las primeras de cambio. Bajo la batuta de Busi, gobernador absoluto de la medular, clarividente en la salida de la pelota y la pieza que engrasa la olvidada circulación fluida blaugrana, el Barcelona acabó convirtiendo esta resbaladiza visita en un ejemplo emblemático de su personalidad triunfal. Se desataría un monólogo en la posesión (75% al descanso para los visitantes) que arrinconó el escurridizo guión alavesista hacia una resistencia prolongada y erosiva.

Con la capacidad de contragolpe mutilada por querencia de su técnico, el Alavés luchó por tapar los pasillos y los huecos que generaba el 'tiqui taca' refrescado del candidato a todo. De hecho, los guantes de Ter Stegen sólo tocaron pelota en una ocasión antes del intermedio -minuto 26-. Lo hicieron ante la galopada imperial e inconexa de Theo, que reventó por potencia a Digne en un baile desde la medular, para plantarse en mano a mano ante el meta alemán. El portero azulgrana neutralizaría el único acercamiento -aunque capital- de su rival. Tan empeñado en marcar territorio estaba el Barça que respondería de inmediato con una circulación que dejó a Andre Gomes en tú a tú con Pacheco. Y el arquero vasco también saldría victorioso del brete.

Habían avisado de inicio Messi y Digne con sendos lanzamientos -antes de cumplirse el quinto minuto-, pero el soliloquio catalán con el cuero no localizaba con asiduidad las rutas claras de acceso a posiciones de remate. La valentía y el trabajo táctico de Pellegrino se estaban asentado con el paso de los minutos, pues, aunque se jugaba en terreno local, el centro estaba colapsado. Sin embargo, cuando más sólido y seguro estaba el balance esforzado vitoriano fue cuando mejor y más arreció la superioridad numérica buscada por Lucho. Con Vidal asentado en la labor de puñal y Neymar pegado a la otra cal, el bascular del huesped fue deshilachádose a medida que el cansancio hacía acto de presencia.

Y en un escenario en el que los espacios brotaban por la agilidad combinativa, Messi amaneció como decisivo en su rol de distribuidor. Había olido sangre el vigente campeón liguero y convulsionaría el reparto de los tres puntos de un zarpazo. Hacía rato que Pacheco contemplaba cómo los centros laterales sobrevolaban su área desprovistos de remate. Estaban cediendo metros y las ayudas no llegaban. Los síntomas de desplome de la argucia de Pellegrino se corroboraban y entre el minuto 37 y el 40 se sentenció el enfrentamiento.

En ese paréntesis Messi cambió el juego de banda, Neymar trazó una diagonal que Rakitic aprovechó para devolver al sentido inicial, con Vidal incorporado en ventaja. El preciso centro del otrora denostado lateral regaló a Suárez su estatus de pichichi destacado y el electrónico se inauguraba con toda justicia. El nivel coral del movimiento recordó a tiempos más ilustres del nuevo siglo blaugrana y sirvió para malograr la consistencia alavesista. Así, en la siguiente jugada Messi asumiría otra vez el papel de maestro de ceremonias al dibujar una pared aérea sedosa que Pacheco quiso abortar. El guardameta marró su deseje, que fue a parar a la testa del delantero charrúa. El balón suelto se alojaría en la red del recién ascendido por obra y gracia del astuto Neymar.

Había resultado mucho mejor el Barcelona en la ocupación de los espacios, en la creación de juego y en la activación tras pérdida. Y se iba al descanso con la mochila llena y con todo merecimiento. Incapacitado para reconocer algo de la identidad que tumbó al Celta hace días en las semifinales coperas, el acomplejado Alavés pretendió reaccionar, con orgullo, en la reanudación. Le urgía mejorar las sensaciones para que su tribuna no cayera en un abrupto desánimo con la perspectiva de afrontar esta misma indigestión en el último peldaño de Copa. Y el cambio de Krsticic dando salida a Kiko Femenía -otro titular en desuso ese sábado- anunciaba el intento de acabar con el solar ofensivo alavés.

Cumplimentaría su propósito en un inicio intenso de segundo acto. Con Theo como pieza clave, de nuevo, el conjunto local gozó de una llegada inmejorable en el 47. El lateral cedido por el Atlético arribó hasta posiciones de centro y conectó con el remate desviado, con todo a favor, de Santos. Perdonó el recorte de distancias un bloque resurgido, que volvía a intercalar presiones muy elevadas ante el descenso de las revoluciones catalanas. Pero no volvería a probar a Stegen con seriedad y el Barça aceleró y mordió a placer. En el 59 había regresado la subida de líneas azulgrana, maniatando el intento de Pellegrino. Y Messi, quue nunca había anotado en este estadio, sumó esta muesca a su currículo al robar al borde del área local y lanzar un misil rasante que se coló entre las piernas de Pacheco. Pero no se saciaría ahí. Minutos después volvería a golear -con ayuda del central Alexis- culminando un pase espléndido de Suárez. El libreto de Lucho picoteaba también a la contra en un partido redondo en el que recuperaron, para sí, el centro del campo.

Este última vertiente, la contragolpeadora, arrastró la ilusión competitiva local por el piso y mortifició el planteamiento arriesgado (temeroso a estas alturas) de su entrenador. Rakitic alojaría en la escuadra otra transición vertiginosa hilvanada entre Messi y Suárez. El croata y Gomes -más defensivo- brillaron para regocijo del respetable blaugrana. Pero no lo harían más que el tridente. La terna más resplandeciente del mundo anotaría el 6-0 antes del minuto 70. Los blanquiazules habían agujereado su equilibro en la directriz más ambiciosa dictada por su técnico para el segundo acto y Neymar, Messi y Suárez se relamieron. El uruguayo remató a la red otra diana más que pasó por los pies de sus dos compañeros de línea.

Con Alba, Iniesta, Sergi Roberto, García y Romero en el verde se presentó un desenlace de interés cerceado. El Barcelona no escatimó concentración ni efectivos y sembró el triple objetivo anhelado: amilanar hasta el sollozo la autoestima de su rival por el oro copero ("No creo que haya seis goles de diferencia, pero hemos fallado", resumió Pellegrino), enviar un aviso a los gallos ligueros toda vez que se hubiera tocado el liderato de la tabla y cohesionar las voluntades y solidaridad de un vestuario que, tras titubear en el cambio de año, repunta hacia arriba en la trayectoria de rendimiento justo cuando regresa la Liga de Campeones. La plácida tarde barcelonesa concluyó con el único nubarrón que supuso la fea entrada de Theo que condujo al ya legitimado Vidal hacia el camarín. Llevado en camilla. Sólo ese lunar perturbó el mensaje vociferado hoy por los catalanes al resto de aspirantes. La salud de Busquets ha recuperado el eje de todo y ahora queda por comprobar si ésto no es un pico del guadianesco devenir culé.

Ficha técnica:
0 - Deportivo Alavés: Pacheco, Vigaray, Alexis, Laguardia, Theo (Raúl García, min. 87); Dani Torres, Marcos Llorente; Krsticic (Kiko Femenía, min. 45), Katai (Romero, min. 57), Sobrino; y Santos.
6 - FC Barcelona: Ter Stegen, Aleix Vidal, Umtiti (Jordi Alba,min. 66), Mathieu, Digne; Rakitic, Busquets (Iniesta, min. 64), André Gomes (Sergi Roberto, min. 72); Messi, Neymar y Luis Suárez.
Goles: 0-1: Luis Suárez, min.37. 0-2: Neymar, min.40. 0-3: Messi, min.59. 0-4: Alexis (propia puerta), min.62. 0-5: Rakitic, min.65. 0-6: Luis Suárez, min. 67.
Árbitro: Clos Gómez (Comité aragonés). Amonestó al local Laguardia (min. 93) y a los visitantes Umtiti (min. 5), Busquets (58) y Rakitic (61).
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésima segunda jornada de LaLiga Santander disputado en Mendizorroza ante 19.840 espectadores, según datos del club. Antes del encuentro, se guardó un minuto de silencio en homenaje a los fallecidos en el suceso que ocurrió el día anterior en Uige (Angola) en el partido que enfrentaba al Santa Rita de Cássia y al Recreativo do Libolo, correspondiente a la liga angoleña.

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