¿Esperaba que su último trabajo le diera esa oportunidad?No estoy obsesionado con los premios. Eso me da la tranquilidad de elegir con más libertad lo que quiero o no hacer. Afortunadamente estoy en un momento de mi vida en el que no necesito trabajar para vivir. Sigo en la lucha porque me gusta, porque el cine es mi vida, no porque tenga que pagar la letra de la casa. Esa parte está cubierta, aunque sí es cierto que a nadie le “amarga un dulce”, así que otro Oscar siempre será bien recibido, sobre todo porque te lo da la gente de tu trabajo, tus compañeros, y eso hace de este premio algo muy especial. No hago películas pensando en un reconocimiento, sino por el simple hecho de que me interese la historia. Ahora me muevo solamente por eso...
Julia Roberts hizo “La guerra de Wilson” por trabajar con usted, ¿lo sabía?Eso lo habrá dicho por cortesía (risas), porque ella puede hacer todo lo que se proponga por méritos propios. Es una actriz muy querida y, aunque se pase tiempo alejada de la pantalla, su regreso siempre se agradece. En los últimos años ha preferido dedicarse a ser madre y esposa... y creo que le ha venido muy bien. Está más guapa que nunca y trabajar con ella ha sido una agradable sorpresa.
Sorpresa ha sido verle desnudo en esa película, ¿son cosas de la madurez?(Risas) Supongo que un desnudo lo esperáis de Brad Pitt, Clooney o Kevin Costner, ¿no? Sólo muestro el trasero y en una escena que lo justifica por completo. Si estoy en un jacuzzi y tengo que salir de él, hacerlo con el albornoz puesto no sería natural (risas). Intenté hacerlo con naturalidad y tomándomelo con cierto sentido del humor...
¿Ese ha sido también el talante de su mujer?
Ella también pertenece a este mundo, así que entiende mejor que nadie las exigencias del guión. Si te digo la verdad, lo único que le interesa a ella es saber si voy a llegar a casa pronto del rodaje. Cuando elijo un proyecto no pregunta siquiera ni lo que voy a ganar. Lo único que quiere saber es cuánto tiempo voy a estar lejos de casa.
¿Ha encontrado en ella a la persona ideal para la aventura del matrimonio?
Yo diría que es la perfecta para la aventura de la vida. Llevamos tanto tiempo juntos que no concibo la vida sin ella. Es quien mejor ha sabido entender mis ausencias y mis silencios, porque los actores no somos fáciles en la convivencia. Por eso yo procuro dejar a Hanks en el set de rodaje y llegar a casa sólo con Tom.
¿Y cómo es ese Tom al que la gente no tiene acceso?
Un hombre enamorado de su mujer, orgulloso de la familia que con ella ha creado, amigo de sus amigos, muy perfeccionista, con sentido del humor y muy muy aburrido (risas).
No es la fama que le precede…
Que mis principios en el cine estuvieran ligados a la comedia, no implica que yo fuera un tipo divertido pero, cuando me refiero a que soy aburrido, lo digo más por la vida que llevo. Me gusta estar en casa y los actos sociales me seducen lo justo, por eso no soy buen cebo para la prensa y los grandes titulares. No es noticia alguien que es feliz con su familia y lleva una vida normal…
¿Esa normalidad le ha permitido disfrutar del día a día de sus hijos?
Nunca me he perdido un instante importante de su evolución. He tenido la fortuna de poder compatibilizar mis rodajes con sus fiestas del colegio, cumpleaños y todas esas actividades cotidianas. No sólo hemos disfrutado juntos de la Navidad, como les suele ocurrir a muchos de mis compañeros.
Me comentó una vez que se implicaba mucho en la organización navideña de la casa, ¿sique siendo así?Es una tradición y un ritual del que me gusta ocuparme personalmente. Ya sabes que a los americanos nos encanta decorar las casas a lo grande (risas), así que la navidad en mi casa empieza el día en el que adorno todo el exterior de la casa con luces. Luego ya viene el árbol, los regalos, las galletas recién hechas…
¿Las sigue cocinando usted como años atrás?¡Claro! No soy un experto en la cocina, pero las galletas el día Papa Noel son obligadas en mi casa. Me levanto temprano a hacerlas para que, cuando mis hijos se despierten para coger los regalos del árbol, podamos desayunarlas todos juntos. Estas son las cosas cotidianas a las que te decía que no quiero renunciar. Son las pequeñas cosas que hacen que viva feliz…