El Valencia Basket facturó el primer billete para el segundo cruce de semifinales asestando un aviso a los aspirantes a alzar esta edición de la Copa del Rey. Los levantinos arrasaron al Herbalife Gran Canaria (88-72) en un soberano golpe de efecto que les coloca como el equipo en mejor forma, visto lo visto en estos cuartos de final que han ejercido de confuso aperitivo de cara a lo venidero en el fin de semana vitoriano.
El duelo arrancó anunciando el papel protagonista de Dubljevic. El montenegrino encabezó una ofensiva valenciana (nueve puntos de los doce primeros anotados por su equipo) que deshizo al endeble conjunto canario. No obstante, los amarillos sólo pudieron encadenar dos canastas en los primeros seis minutos (obra de McCalebb). Alimentó el favorito en el envite su ventaja desde la línea de tres. El primer cuarto concluyó condicionado por las tres faltas de Kravtsov y el respingo isleño que ajustó las sensaciones vistas (23-17).
Sin embargo, la reacción canaria se vería cercenada ante el pulso dominante, en ambas fases del juego, del Valencia. Los levantinos colocaron un parcial de 12-5 que inauguró el doble dígito de brecha en el marcador, una renta que fluctuaría poco a lo largo del tiempo restante. La circulación atacante y la profundidad de sus rotaciones marcaron las diferencias de forma impía. Aunque Casimiro paró el partido para tratar de enmendar la descoordinación y deficiente intensidad defensivas, el tiempo muerto no surtió efecto y el descanso acogería un enfrentamiento con apariencia, ya, de correctivo (49-34).
La destacada inclusión de Pierre Oriola (cinco canastas en cinco minutos) no hizo notar el descanso de Dublevic y sólo McCalebb trataba de revertir el guión general. La inercia monopolística valenciana no remitiría -fijando la máxima ventaja en 21 puntos- a pesar del 12-2 que alcanzó a construir un Gran Canaria que se movía más por orgullo que por organización. Aún así, el 62-50 que daba paso al periodo definitivo no terminaba de clausurar de forma prematura el combate.
No en vano, los cinco puntos iniciales del último cuarto (triple de Aguilar y canasta de Oliver) situó la desventaja canaria en ocho puntos, apretando el envite y disparando la maltrecha convicción de un equipo que había sido muy inferior durante todo lo anterior. Pero Guillem Vives emergió como respuesta (cinco puntos seguidos) y cada intento amarillo recibía una contestación che, en un escenario de intercambio de golpes que certificaría el pase valenciano gracias a la gestión de las ventajas y los 22 puntos y 32 de valoración del iluminado pívot Bojan Dubljevic. "Han sido mejores y han merecido ganar", confesó Albert Oliver.
Bartzokas se vio obligado a pedir tiempo muerto, a los cinco minutos y medio de partido, entre un mar de imprecisiones y con la canasta de tres de Rice como único rédito ofensivo. Musli estaba marcando la pauta en la pintura ante Diagné y Tomic, y Brooks se encargaba de afilar la puntería de un Unicaja que tampoco estaba en su mejor día. Así, con un camino más a trompicones que fluido, el primer cuarto se clausuró con ventaja verde por 17-22.
Con Alberto Díaz y Rice intercambiando canastas proseguía un enfrentamiento de perfil muy bajo. De repertorio muy desafinado. Incluso los que iban por delante se contaminaron del nerviosismo culé para confirmar el tenebroso encuadre global que aprovecharían los blaugrana para apretar el electrónico. Con 28-33 y varias pifias andaluzas en la resolución de contragolpes sencillos se fueron los protagonistas a vestuarios.
Cambiaría la pauta del ajedrez un Barça más concentrado y entonado en el segundo acto. No obstante, su reacción no tardó en hacerse real y empató el duelo con un 5-0 de comienzo. Con Eriksson desperezando su rol protagónico desde la línea de tres -fiesta a la que también se unirían Rice y Koponen- se despegó para obtener su primera ventaja en mucho tiempo (39-36). Y la marcha proseguiría a pesar de Nedovic. Eriksson engordaría su obra de tres en tres (cuatro triples sin fallo en el tercer cuarto) para el 58-51 que empezaba a asentar el tono del desenlace.
El periodo final remarcó la impotencia de un Unicaja que se desinfló para ni siquiera incomodar la gestión de las ventajas a un Barcelona que ganó con lo justo y que deberá aplicarse para doblegar este sábado al Valencia. Los parciales (71-61) conducirían a una finalización anunciada en la que los andaluces autografiarían un 38 por ciento en tiros de campo esclarecedor. Nunca había ganado al club catalán en Copa (seis cruces) y éste tampoco sería el día.
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- Fichas técnicas:
88 - Valencia Basket (23+26+13+26): Vives (12), Martínez (3), San Emeterio (2), Sikma (6) y Dubljevic (22) -cinco inicial-, Thomas (2), Diot (3), Sato (7), Oriola (14), Sastre (4), Kravtsov (-) y Van Rossom (8).
72 - Herbalife Gran Canaria (17+17+16+22): McCalebb (10), Salin (7), Báez (4), O'Neale (4) y Pasecniks (12) -equipo titular- Hendrix (5), Oliver (7), Planinic (4), Paulí (-), Kuric (9), Aguilar (7) y Rabaseda (3).
Árbitros: Martín Bertrán, Conde y Cortés. Sin eliminados
Incidencias: Tercera semifinal de la Copa del Rey de Vitoria disputada en el Pabellón Fernando Buesa Arena ante unos catorce mil espectadores.
82 - Barcelona Lassa (17+11+30+24): Rice (20), Renfroe (11), Vezenkov (4), Perperoglou (1) y Tomic (13) -cinco titular-, Munford (3), Claver (-), Faverani (7), Eriksson (18), Diagné (-) y Koponen (5).
70 - Unicaja Málaga (22+11+18+19): Fogg (8), Nedovic (16), Waczynski (3), Brooks (12) y Musli (6) -quinteto titular-, Díaz (7), Díez (-), Smith (10), Suárez (6), Omic (2) y Okouo (-).
Árbitros: García González, Pérez Pizarro y Manuel. Sin eliminados
Incidencias: Cuarto partido de las semifinales de la Copa del Rey de Vitoria disputada en el Pabellón Fernando Buesa Arena ante 14.535 espectadores.