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La insultante eficacia del Atlético hunde al Sporting | 1-4

JORNADA 23: SPORTING 1 ATLÉTICO 4

M. Jones | Sábado 18 de febrero de 2017
Los madrileños se relamieron tras especular con la pelota en El Molinón. Por M. Jones

El Atlético habló en esta visita de aire trascendental el lenguaje del repliegue y el mordisco. El sistema capitalino contempló como válido el escenario general de dominio de la pelota gijonesa y se afanó en cerrar espacios y pasillos de avance para golpear a la contra o en acciones de estrategia. No obstante, los colchoneros sólo saldrían de ese repliegue intenso e intensivo en el primer acto tras el chispazo protagonizado por Correa. El argentino, que debía ocupar la mediapunta, desempolvó el juego terrestre para hacer daño entre líneas y conectar con Griezmann en el minuto 11. El galo recibiría, trazaría una diagonal y chutaría con peligro y sin atino. Ese acercamiento acomplejó a un Sporting controlador que mantendría su defensa adelantada y lo pagaría. No en este brete concluido por un cambio de ritmo con centro sin rematador del internacional argentino sub-21.

El resto del guión del envite, hasta el minuto 70, obedeció al libreto de Rubí (y al epígrafe de cesión de metros del Cholo). El nuevo técnico rojiblanco, que venía de conquistar su primera victoria en Leganés, suplió la determinante baja de Carmona con Burgui, y el extremo respondería como lo hizo ante la jornada precedente. Con posesiones largas y fluidas alcanzarían los locales a encerrar al cuarto clasificado y exponerle a una defensa de centros laterales continuados. Y si alzaba la presión el bloque visitante, el balón largo hacia los centímetros del marfileño Traoré, que dispondría de la mejor opción esportinguista en el primer acto, era la solución de desahogo. Culminó el espigado africano una buena combinación por banda izquierda (la predilecta local, con Canella y Burgui) adelantándose a la zaga visitante con un zurdazo desde el área pequeña que lamió el poste.

Moi Gómez, Burgui y el propio Traoré (que ganó varias veces el cuerpo a Savic, no tanto a Lucas) probarían a Moyá, aunque el repliegue madrileño surtía efecto y regalaba una posesión de casi el 60% a los asturianos sin conceder oportunidades de remate claras con asiduidad. En efecto, la pelota circularía con agilidad en territorio visitante, pero Douglas no amenazaría, mutilando la intención de profundidad local. Pero, en su defensa valga destacar la valentía posicional que permitió al Sporting acallar los intentos verticales lanzados por Koke y Gabi. Con muy poco que llevarse a la boca desde el prisma ofensivo se iría a vestuarios un Atlético que parecía plantear un partido largo que examinaría la fuerza mental de un equipo urgido de puntos -al ocupar la zona de descenso-. Torres y Carrasco habían resultado meros extras pero la incomodidad no contaminó a la especulativa propuesta de Simeone.

Sí se atisbaría desequilibrio en el explosivo arranque de la reanudación. El periodo definitivo se abriría con una obra maestra de estrategia: sacó de centro el bloque que saldría de Gijón a un punto del Sevilla con un balón largo que propulsó Gabi, peinó Torres y cazó Carrasco para embocar el primer tanto tras recoger el rechace de Cuellar a su propio intento. En la primera jugada del segundo acto hacía pagar la adelantada línea defensiva a Rubí en un anuncio del desenlace, que no de lo venidero. Porque lo siguiente en acontecer fue la reacción desaforada y gallarda de un Sporting que tardó tres minutos en devolver las tablas al electrónico. De nuevo por la banda izquierda nació una asociación al espacio, que Burgui nutrió con un centro punzante hacia el segundo poste, para que Sergio Álvarez rematara a la red entre un bosque de piernas. El fallo en el balance visitante devolvió el equilibrio, de inmediato, en esta inesperada convulsión goleadora.

El empate a uno, que se antojaba demasiada cosecha para los visitantes si se interpretaban las sensaciones, dio paso a un asedio asturiano. Vesga, en una maniobra de triple remate local, rozó el desnivel cuando la tribuna llevaba a su equipo en volandas. Y Álvarez, más llegador hoy que nunca, dispuso de un remate cruzado y en escorzo que rozó el travesaño de un Moyá batido. Traoré y la acumulación de córners dispararían la asimetría en las llegadas al área oponente en este tramo en el que Gabi y Koke no eran resistencia suficiente para el colorido oleaje local, que ya se empujó hacia la meta madrileña con convicción y finura combinativa.

Pero reaccionaría Simeone en una directriz a mitad de camino entre Asturias y Leverkusen. Sacó del verde a Carrasco (que parecía despertar en el segundo tiempo), Torres y Correa para dar entrada a Gameiro, Saúl y Thomas. Y con el cansancio empezando a participar en la trama, el monopolio de la pelota empezó a discutirse con aplomo en un entremés de la traca final degustada y propiciada por la dupla Simeone-Burgos. Primero templó el burbujeante esfuerzo coral ofensivo local y después, con la recuperada superioridad en la medular (gracias al 4-4-2), generó el camino hacia el triunfo.

El respingo final arrancó de cuajo la preeminencia de las sensaciones y el tempo de los pupilos de Rubí y dispuso la explotación de los espacios que dejaba la adelantada espalda esportinguista. No ajustó su arriesgado dibujo el técnico local ante la nueva escena y los defensores del Calderón certificarían su trabajado triunfo por medio de contragolpes impíos. El primero, con Griezmann como patrocinador genial, desde su recuperada posición de segunda punta tirada a un lado; el segundo, tras aprovechar un error en la acuciada salida de pelota asturiana; y el tercero por la vía del sangrado de la caída de brazos generalizada de la trinchera gijonesa. Todo ello contó con Gameiro como feliz ejecutor. Su hat-trick, en un pestañeo –menos de cinco minutos, el segundo más rápido en la historia de la Liga tras el de Bebeto en los 90-, revolucionó la dinámica edificada por un Sporting que se fue de vacío. Aplaudido pero rebasado por la astucia táctico-estratégica del vigente subcampeón de Europa. Ni siquiera la entrada del aclamado Carlos Castro sacó a los suyos del papel de sujeto pasivo en este tramo de locura.

Como en otras ocasiones, la lectura desde el banquillo y la eficacia en el achique brindó el triunfo a un Atlético que sigue llenando su granero en silencio. La reconversión del esquema y la legitimidad del goleador ex del Sevilla (que dedicó su mediodía glorioso a su abuela, recientemente fallecida) terminaron por allanar un camino muy resbaladizo.

Ficha técnica:

1.- Sporting: Cuéllar, Lillo, Jorge Meré, Amorebieta, Canella, Sergio Álvarez, Mikel Vesga (Cop, m 83), Moi Gómez, Douglas, Traoré (Carlos Castro, m 75) y Burgui (Víctor, m 83)

4.- Atlético de Madrid: Moya, Vrsaljko, Savic, Lucas, Filipe Luis, Gabi, Koke, Correa (Gameiro, m 61), Griezmann, Torres (Saúl, m 61) y Carrasco (Thomas, m 67)

Goles: 0-1 Carrasco (m 46), 1-1 Sergio Álvarez (m 48). 1-2 Gameiro (m 80), 1-3 Gameiro (m 81), 1-4 Gameiro (m 85)

Árbitro: González González. Mostró tarjetas amarillas a Douglas (m 56), Thomas (m 71)

Incidencias: 24.480 espectadores.

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