Cuando Tania Sánchez era la novia de Pablo Iglesias abandonó Izquierda Unida para convertirse en una de las más destacadas dirigentes de Podemos. Pero al día siguiente de romper su relación sentimental fue marginada. Ahora el secretario general del partido ha cambiado de pareja, honor que corresponde a Irene Montero, quien casualmente acaba de ser nombrada portavoz en el Congreso o, lo que es lo mismo, la número dos de la formación morada.
Pablo Iglesias, como estaba cantado tras su incontestable victoria en Vistalegre, ha laminado a Errejón por osar enfrentarse a él, le ha exiliado de la manada a zarpazos como hacen los machos alfa con el que pretende arrebatarle el mando. Exactamente así se comportan los lobos, los leones y buena parte de los animales salvajes, en especial los depredadores.
Ahora, tras humillar a Errejón al situarle al frente de la Secretaría de Análisis Estratégico, puesto recién creado para arrinconarle definitivamente, ha colocado a su vera a su favorita, a Irene Montero, la más ferviente admiradora del gran líder. Pues cada vez que Pablo Iglesias aúlla alguna de sus consignas leninistas o insulta a los diputados del PP, del PSOE o de Ciudadanos (depende del día) aplaude histérica, arrobada, asintiendo a cabezazos y aplaudiendo a rabiar. Lo gracioso es que va de feminista, liberada e independiente, aunque con su jefe se comporta como una indefensa, sumisa y modosa mujer del siglo antepasado.
Pero la nueva matriarca de Podemos, pese al amancebamiento político del que disfruta, se lanza a degüello contra los diputados del PP acusándoles reiteradamente de “machirulos”, que en la jerga progre viene a ser una mezcla de machista y chulo. Exactamente como Pablo Iglesias, como los depredadores del reino animal que utilizan su fuerza para expulsar a los machos que le hacen frente, mientras protege a sus hembras preferidas, siempre y cuando éstas se muestren sumisas ante el poderío que ostentan, ante el músculo que exhiben.
Y es que Podemos, que presume de ser el nuevo partido de la regeneración, la vanguardia de la progresía, la modernidad teñida de morado, al final, resulta ser un remedo siniestro de los viejos partidos comunistas con todos sus defectos de totalitarismo, sectarismo y hasta machismo. Y los jóvenes revolucionarios que ondean sus coletas al viento se comportan como nuestros más reprimidos, autoritarios y rijosos tatarabuelos.
Esta es la única explicación, todo el análisis político que se puede hacer del bautizado, con la cursilería habitual de Pablo Iglesias, como el Consejo Ciudadano de Podemos, celebrado este sábado. Solo con estos esquemas mentales y psicológicos se ha decidido el organigrama del partido que pretende gobernar España. Con los más añejos postulados comunistas ejecutados por un autoritario y chulesco macho alfa. Lo que Irene Montero viene a definir como un “machirulo”.