Opinión

Los docentes en América Latina

TRIBUNA

Alieto Guadagni | Lunes 20 de febrero de 2017

Hasta la segunda mitad del siglo XX era indiscutido el liderazgo educativo argentino, particularmente en el nivel primario, recordar que la ley 1420 dictada en 1884, impulsó vigorosamente la extensión de la escuela primaria a todos los niveles sociales, incluso los más humildes. Hoy la situación es muy diferente, a pesar que en el periodo 2003-2015 (periodo Kirchner) Argentina realizó un gran esfuerzo presupuestario para mejorar la escuela primaria estatal. Entre el 2003 y el 2015 la cantidad de cargos docentes en las escuelas primarias estatales aumentó un 19 por ciento, mientras que este alumnado estatal se reducía en un 12 por ciento, debido a la fuga hacia las escuelas privadas, cuyo alumnado aumentó un 27 por ciento.

Debido a este gran esfuerzo fiscal, en el año 2015 cada cargo docente correspondía a apenas 12 alumnos, 4 menos que en el 2003 cuando cada cargo docente correspondía a 16 alumnos. Gracias a este gran esfuerzo fiscal, ya somos uno de los países del mundo con más cargos docentes en proporción al alumnado, ya que entre nosotros esta relación es de apenas 12 alumnos por cargo, en España son 14, en Japón y Holanda 17, en Francia 19 y en el Reino Unido 21.

Argentina realiza un notable esfuerzo fiscal, ya que en América Latina los alumnos por cargo docente son muchos más que entre nosotros; según CEPAL en Chile son 20, en Costa Rica 18, en México 26, en Uruguay 14, en Brasil 24 y en Colombia 25. El caso es que Argentina, con muchos más cargos docentes por alumnos que estos seis países latinoamericanos, está por debajo de todos ellos en las evaluaciones del nivel de conocimientos de los alumnos en las escuelas primarias, por ejemplo en “Lectura-Tercer Grado Primario 2013”, según la evaluación hecha por UNESCO en el 2013 (TERCE-UNESCO).

Es positivo un adecuado plantel docente, pero no basta con esto, es necesario encarar una acción que no se agote con el mero concepto cuantitativo de cargos, sino que también fortalezca el proceso de aprendizaje escolar, ya que mientras hace 20 años el nivel de conocimientos de los alumnos primarios argentinos eran los más altos de América Latina, únicamente superados por los niños cubanos (Prueba Unesco-PERCE, 1997), hoy estamos por debajo de seis países de la región.

Es hora de fortalecer la formación de nuestros docentes del mañana, ya que no basta con tener muchos docentes, hay que procurar una mejor preparación académica, esto exige por lo menos tres cosas. En primer lugar lograr que los estudios docentes tengan pleno nivel universitario, como es en los países con sistemas educativos de calidad. En segundo lugar, hay que apuntar a que los mejores estudiantes secundarios de hoy sean los maestros de mañana, como ocurre en los países con grandes avances educativos, como Ecuador, Finlandia y Corea del Sur. Finalmente, las remuneraciones de los docentes deberán ser las más atractivas de la administración pública.

Todo esto es más fácil decir que hacer, ya que exige una plena toma de conciencia de la dirigencia política de los problemas que enfrenta nuestra escuela, que van mucho más allá de la agenda del corto plazo que agota el debate partidario.