Editorial

Donald Trump se equivoca de enemigo

Lunes 20 de febrero de 2017

Coincidiendo con el día del presidente, ayer se vivieron en Estados Unidos nuevas marchas de protesta contra Donald Trump, cuyo índice de popularidad sigue desplomándose. Ayer mismo, el Presidente cargaba en su cuenta personal de Twitter contra sus propios compañeros del partido republicano, que están poniendo más de una objeción -por lo demás, sumamente comprensible- a algunos polémicos nombramientos.

Uno de ellos, Michael Flynn, asesor de seguridad, se veía obligado a dimitir la semana pasada al conocerse sus vínculos con el embajador ruso en Washington. Y no es el primer miembro del equipo de Trump que tiene que dejar su puesto al poco de ser nombrado. Lejos de hacer un mínimo de autocrítica, el mandatario estadounidense ha vuelto a cargar -una vez más- contra la prensa, a quien acusa de haber “fabricado” la conexión rusa que ha acabado con la fugaz carrera de Flynn (sobre todo, porque el sujeto en cuestión lo ha admitido paladinamente).

Más allá de lo orquestadas que puedan estar ciertas manifestaciones, es un hecho que Trump tiene demasiados frentes abiertos, la mayoría por él mismo. Y cargar contra quien se hace eco de todo ello no es la mejor solución. Gobernar es algo más que lanzar tuits insidiosos, hacer nombramientos inapropiados o demonizar a los inmigrantes.