Opinión

Las monedas humanas del cambio

LETRAS DESDE MÉXICO

Rafael Cardona | Viernes 24 de febrero de 2017

Hace unos días vinieron a México importantes funcionarios del gobierno de Estados Unidos. Los más notables y significativos. Ninguno del área comercial. Sólo las áreas de seguridad y relaciones exteriores.

Yo diría que la parte comercial para ellos viene siendo secundaria. Quizás en la relación con México sea muy importante por las negociaciones de un tratado en vías de revisión; pero la estructura de su mentalidad de lo que es el poder, pues el secretario de Seguridad Nacional, el de la Defensa, el señor secretario de Estado, son los que tienen la firmeza en el puño y quienes controlan la política exterior de ese país.

Yo no sé si la política exterior de los Estados Unidos la maneja el Departamento de Estado o la maneja El Pentágono. Henry Kissinger dice en su famosísimo y siempre citable y citado libro, de "La Diplomacia" que la maneja El Pentágono, porque dice la última palabra cuando las negociaciones no someten a quien quieren someter, por la vía diplomática.

Pero hoy los mexicanos estamos muy complicados en esta relación y hay un elemento que vale la pena tomar en cuenta que fue la visita del canciller Videgaray a la Cámara de Diputados y lo que ahí sucedió, relacionado con esta reunión y con la reunión de mañana con el Presidente, porque algunos diputados, y algunos no diputados, me comentaron la diferencia muy notable en el discurso del señor Videgaray dentro de la Cámara y lo que dice en público o en los medios.

Uno de ellos cuyo nombre me reservo me dijo:

"Parecía que estaba oyendo mis propias palabras porque Videgaray era firme, era fuerte, era enjundioso cuando hablaba de la manera como México debe reaccionar".

Y parece que uno de esos diputados le dijo: "Bueno, señor Videgaray, ¿por qué así como nos habla a nosotros los diputados, no le habla al señor Kelly o al señor Tillerson o ya de perdida, al señor Trump? Porque con aquellos usted se vuelve conciliador, diplomático, sumiso, fuera de tiempo".

Tenemos hoy un golpe previo a estas reuniones que es este intento de deportar a México, hasta los que no son mexicanos, siempre y cuando hayan entrado por esta zona del país y pues una posición de fuerza que algunos ya la han comentado, pues es decir:

--"Nosotros no recibimos mexicanos que no prueben ser mexicanos, y tampoco recibimos extranjeros". A ver qué pasa con el embudo o el "cuello de la botella" de las deportaciones de los Estados Unidos.

A mí me parece que esa es una postura inconveniente porque estamos utilizando el destino de muchas personas como moneda de cambio; y si no podemos hacer nada con los haitianos que aquí tenemos, entonces cómo van a reaccionar los americanos si se les concentran decenas de miles de personas en sus puestos migratorios fronterizos, capaz que los suben a un avión y los mandan a esos planetas que tú dices que acaban de descubrir, similares a la Tierra. ¿Los sacan a la estratosfera, los mandan a la luna o qué van hacer con ellos?

Yo creo que no podemos jugar con las personas como si fueran fichas en un intercambio. Yo creo que el problema de la migración, es un problema que rebasa la capacidad de negociación de los mexicanos, por varias razones que son muy complejas todas y muy difíciles de explicar en poco tiempo.

Pero la postura que menos me parece conveniente es la que ha dicho la senadora Gabriela Cuevas, por ejemplo y de alguna manera, también el señor Barbosa de que no se hable con los funcionarios del gobierno de Trump. Y bueno yo digo, ¿cómo se va negociar? ¿Cómo se puede negociar en silencio? ¿O cómo se puede negociar con la puerta cerrada?